FERNANDO DE ARANDA, DESTACADO PERSONAJE EN EL APASIONANTE MUNDO DE LA FRONTERA MEDIEVAL

El capitán Fernando de Aranda, o Fernando de Aranda “Boca Charilla”, apodado así por una memorable batalla contra los moros, es sin duda, el más destacado representante de la Alcalá medieval de la Frontera, así como lo es también de su linaje. El Linaje de los Aranda vecinos e naturales de la muy noble y leal ciudad de Alcalá la Real como los define el rey Enrique IV al concederle, entre otras mercedes, un león de sus armas para que les puedan usar en las suyas, en cédula real, dada en Madrid el 7 de septiembre de 14671.

La importancia de Fernando de Aranda no se debe sólo a sus actuaciones guerreras, fueron mucho más determinantes sus intervenciones en paces, treguas y solución de conflictos fronterizos, en los que por su amistad y sus buenas relaciones con diversos miembros de los principales linajes granadinos, era requerida su presencia.

Pero los conflictos en el turbulento mundo de la frontera no se limitaban a enfrentamientos con los granadinos, también los había entre los cristianos. A dos de ellos, en los que Fernando de Aranda es protagonista, vamos a referirnos a continuación por su importancia en el ámbito de la economía, del derecho y la sociedad, así como por su relación con el comercio del reino de Granada.

PLEITOS. ENFRENTAMIENTO ENTRE CRISTIANOS

El primero de ellos está contenido en un documento del Archivo General de Simancas que en el número 3.326 del volumen III del Registro General de Sello, está reseñado así: 10, septiembre. 1484. Córdoba. Sobre demanda de 80.000 maravedíes que exige Joan de Benavides, regidor de Baeza a Fernando de Aranda vecino de Alcalá la Real. Consejo.

El documento es bastante complejo y largo, ocupa tres folios, en bastante mal estado, difícil de leer y en algunos trozos ilegible, pero se puede entender debido a las repeticiones de tales documentos.

Se trata de una carta que los Reyes dirigen a su corregidor en Úbeda y Baeza, Diego López de Ayala, para que solucione un asunto ocurrido años antes en tiempos de su antecesor en el corregimiento, Juan de Ayala. Fernando de Aranda se negó a pagarlos y Juan de Benavides le secuestró trescientas vacas e potros de su hato, por lo que ambos fueron a pleito ante los contadores mayores de sus altezas. Los cuales contadores determinaron que Fernando de Aranda no debía pagar los 80.000 maravedíes de la libranza, ni parte alguna de ellos. Por la cual mandaban al entonces corregidor Juan de Ayala, que hiciese devolver a Juan de Benavides las vacas y potros que había secuestrado a Fernando de Aranda. Y, aunque, éste así lo hizo, faltaron trece vacas y dos potros. Más tarde los Reyes ordenan a Diego López de Ayala, que si a Fernando de Aranda le han entregado ya el valor de las trece vacas, falta aún el de los dos potros, que se informe de su valor. Y le dan poder cumplido para que, de los bienes de Juan de Benavides, se tome lo suficiente para hacer el pago.

Vemos la importancia de este documento en el que triunfa la justicia, al someterse los Reyes al rechazo de su carta de libranza, que no respetaba el derecho de Fernando de Aranda en su oficio de la escribanía del Puerto de Alcalá. Vamos a analizar el otro pleito, con los mismos personajes, y de ocho años antes. Contenido igualmente en el Archivo General de Simancas y con una reseña en el Registro General del Sello, igualmente equívoca.

De la lectura del documento se deduce que el asunto es puramente económico y que el secuestro fue, si no concertado al menos parlamentado, tal como le explica el mismo padre a los reyes, y estos lo repiten al corregidor.

Se deduce que Fernando de Aranda desconfiaba del deseo de pagar de su oponente y traspasa la deuda a comerciantes genoveses que, ya entonces, en Granada, como tiempo después en España entera, desempeñan un importantísimo papel en la economía monetaria de nuestro país.

Y doña Aldonza de Benavides será el rehén que obligará a su padre a pagar la deuda, según costumbres salvajes de esta época en verdad turbulenta, como hemos dicho al principio.

Texto de la lápida que Fernando de Aranda quería hubiese en su tumba.

LA ESCRIBANÍA DEL PUERTO DE ALCALÁ LA REAL Y FERNANDO DE ARANDA. SU DESAPARICIÓN EN 1492

Entre los puertos secos, donde se canalizaba el comercio entre los reinos de Castilla y Granada, el de Alcalá, por su cercanía a la capital granadina, era de los mas importantes, dada la gran cantidad de mercancías que pasaban de uno a otro reino. A los impuestos que se cobraban sobre ellos, el almojarifazgo o aduana se le daba el nombre vulgar de diezmo y medio diezmo de lo morisco. Una renta del rey, y de las mas importantes; pero que, como casi todas las rentas reales, solía ser arrendada por los monarcas a personas que se dedicaban a este oficio y que sostenían una red de funcionarios, a sus ordenes, para la vigilancia y cobranza del impuesto

En el Archivo Municipal de Alcalá la Real, entre los documentos medievales tenemos un buen ejemplo de esto2.

Los Reyes por su parte, aunque arrendasen la renta, mantenían para su control una escribanía en cada puerto, donde con derecho a una participación pequeña, el rediezmo del diezmo seguramente, se anotaban las mercaderías que por él pasaban y los derechos que debían pagar. La escribanía del puerto de Alcalá la Real, estaba a cargo desde el año 1455 de Fernando de Aranda, como hemos visto antes, y consta en un documento3 que resumimos a continuación: Fernando de Aranda, regidor y vecino de Alcalá la Real, el día 25 de abril de 1461 se presenta ante el alcalde puesto por el rey Enrique IV en esta ciudad, y solicita una carta con información de testigos, de que él tiene y posee la escribanía del Puerto de esta ciudad.

Fernando de Aranda desde 1461, será también capitán de rey, y como tal actuará en la guerra de Navarra y en las intestinas guerras castellanas contra los nobles y el infante rey Alfonso XII, según la cédula real del año 1467, número.

FERNANDO DE ARANDA CAPITÁN DE ENRIQUE IV Y LUEGO DE LA PRINCESA ISABEL Y LOS REYES CATÓLICOS

Fernando de Aranda y Juan de Benavides, no siempre fueron enemigos. Algunos años antes de esos pleitos que sostuvieron, ambos habían actuado conjuntamente al ser fiadores de Juan de Vera, comendador de Sabiote, en la concordia firmada por éste y Rodrigo Manrique el 18 de noviembre de 1473.

Eran momentos peligrosos, precursores de la guerra civil dinástica, por lo que Juan de Vera se ve obligado en esa concordia a no seguir el partido del marqués de Villena, y de su propia Orden de Calatrava, que se oponían a la princesa Isabel, declarada heredera por Enrique IV, en los Pactos de Guisando, y pretendían que reinara Juana, a la que Enrique IV, tras la boda de Isabel y Fernando, había vuelto a considerar hija.

En rehenes de su cumplimiento el comendador de Sabiote, Juan de Vera, debió entregar su fortaleza de Bélmez a Fernando de Aranda4.

PACES Y TERGUAS

Durante los primeros años del reinado de Isabel y Fernando, desde la muerte de Enrique IV, el 11 de diciembre de 1474 hasta 1479 que termina la guerra sucesoria y con Portugal, era importante mantener la paz con Granada, y a esto colaboró activamente Fernando de Aranda por estar muy bien relacionado con algunos linajes granadinos, sobre todo con los Bannigas, cuyo jefe Yahya al Nayyar era gran amigo suyo.

Sabido es que este linaje nazarí fue fundado por un miembro de la familia Venegas señores de Luque que, raptado muy pequeño, fue llevado a Granada dónde se educó como musulmán.

Los señores de Luque mantuvieron siempre fuerte relación con Alcalá la Real, en 1428 don Pedro Venegas desempeñó su alcaidía, según consta en documentos del archivo de Luque5.

Fernando de Aranda es citado, junto a Pedro Barrionuevo, en el “Tumbo” de Sevilla a fines de 1475, como enviados por los Reyes para que, en su nombre, ratifiquen y prolonguen la tregua que haya hecho el conde de Cabra6.

En el Archivo Municipal de Alcalá la Real (AMAR), tenemos fotocopia de un documento que concuerda con este y lo amplia. Se trata de una carta de poder complido de Fernando de Aranda a su hijo Pedro, para que éste cobre los 30.000 maravedíes, que sus altezas le habían mandado librar en ciertos arrendadores de Sevilla,

Unas segundas treguas se firman en la Alhambra de Granada, el 17 de enero de 1478, que se contienen en dos documentos, uno en árabe y otro en castellano, entre el rey de Granada y Fernando de Aranda y Julián Pérez de Valenzuela. Reconocen que se han cometido daños por ambas partes, desde la paz anterior, y deciden nombrar dos caballeros, uno para cada parte, para que averigüen los daños, y los hagan restituir, según la costumbre de las paces antiguas7.

Por último en 1481, Fernando de Aranda y el capitán García de Jaén, regidor de dicha ciudad, por encargo de los Reyes firmaron tratado de paz con el rey de Granada Muley Abulhacen valedero por un año8.

VUELTA AL DIEZMO DE LO MORISCO: SU DESAPARICIÓN

Como final de éste trabajo transcribimos el traslado de una carta, mandado hacer por Fernando de Aranda el 8 de agosto de 1492 en que se detallan las costas que se solían cobrar en la escribanía del Puerto alcalaíno de las mercaderías que pasaban por él. Que se solían cobrar porque ha desaparecido la escribanía de Alcalá, así como otros muchos derechos de las poblaciones fronterizas, al unificar los Reyes el fisco castellano con el granadino por la conquista de este Reino. De todo esto hay cumplida noticia en uno de los mas interesantes documentos alcalaínos de la época de los Reyes Católicos en Alcalá la Real. Un cuaderno de Actas de cabildo del año 1492. En las de los días 15 y 16 de junio, se trata extensamente esta cuestión9. Seguramente por esto hizo sacar Fernando de Aranda el traslado de la carta sobre lo que se solía cobrar en la escribanía del Puerto, para enviárselo a los Reyes, solicitando compensación, como así hicieron, con un juro de 50.000 maravedíes en las rentas de Granada.

Éste documento, significa o supone, el final de una época. La Edad Media ha terminado con la conquista de Granada unos meses antes; y una nueva forma de gobernar comienza en la que ya es la España de la Edad Moderna.

Portadilla de una copia del testamento de Fernando de Aranda en AHPJ.

1 Archivo Histórico Provincial de Jaén. Legajo 15. 789. Traslado de la cédula sacado en 1555 por decreto judicial.

2 JUAN LOVERA, Carmen. Colección Diplomática Medieval del Archivo Municipal de Alcalá la Real. Documento 64. Alcalá la Real 1988.

3 AHPJ. Leg. 15.789

4 TORAL Y PEÑARANDA, Enrique. Úbeda (1442-1510) IEG. 1975.Capitulo 36.

5 NIETO CUMPLIDO, Manuel, Y Otros. La familia Venegas y la villa de Luque en la Edad Media. Córdoba 1991.

6 CARRIAZO, Juan de Mata. En la frontera de Granada. Sevilla 1995. Pág. 215.

7 CARRIAZO, J de Mata, En la frontera…. Pág. 232-236. Y RODRIGUEZ MOLINA, José. La vida de Moros y cristianos en la frontera. Alcalá Grupo Editorial. Col. Almayar. Alcalá la Real 2006.

8 Publicado por BONILLA MIR Y TORAL PEÑARANDA en Granada. Citado por RODRIGUEZ MOLINA en Op. Cit. Pág 413.

9 TORO CEBALLOS. Francisco. Colección Diplomática del Archivo Municipal de Alcalá la Real. Reyes Católicos. Alcalá la Real 1999. Doc. 33.

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