CASTILLO DE LOCUBÍN EN EL ATLANTE ESPAÑOL

A un simple golpe de clic, y desde el ordenador de nuestra casa, se nos abre un mundo cercano para todos aquellos que amamos el pasado, y de manera especial el pasado de nuestros pueblos y ciudades. No pretendo descubrir nada nuevo para todos aquellos que al igual que yo, desde nuestros ordenadores, llegamos hasta documentos que en otras épocas estaban reservados a los que se desplazaban hasta los archivos en los que se encontraban custodiados los viejos papeles amarillos, o con el paso del tiempo, fotocopias que tras ser debidamente pagadas, llegaban hasta las casas de los investigadores, o simplemente coleccionistas de documentos antiguos.

Y así con un simple clic nos encontramos con el Atlante Español. Atlante español o descripción general geográfica, cronológica e histórica de España, por reynos y provincias, de sus ciudades, villas y lugares más famosos, de su población, ríos, montes, etc., adornado de estampas finas … es la obra del siglo XVIII trabajo que Bernardo Espinalt y García escribió en 1787, el Atlante español o descripción general de todo el reino de España, es un intento de diccionario geográfico, cuyo tomo XII corresponde al reino de Jaén, que si bien no consiguió llegar a la amplia visión, pero incompleta,que realizó el geógrafo Tomás López con las colaboraciones de los párrocos de los pueblos, sí consiguió la continuidad necesaria para que el trabajo se terminase y viese la luz.

Entre las hojas en las que describe el Reino de Jaén, descubrimos las pertenecientes a la villa de Castillo de Locubín que dice así:

VILLA DEL CASTILLO DE lOCUBÍN. La Villa del Castillo de Locubín, antiguamente llamado el Castillo de las Cuevas, esta situada en las faldas de la Sierra del Aylló, a legua y media de la ciudad de Alcalá la Real, y a quatro de la de Jaén, entre su occidente, y medio día, a los doce grados, y treinta y tres minutos de longitud, y treinta y siete grados, y cuarenta y un minutos de latitud, en el sitio en que nace el río de Locubín. Es habitada por ochocientos vecinos, en una iglesia Parroquial, dedicada a San Pedro Apóstol, con un cura un vicario y un teniente, y grande número de beneficiados. Tiene dos hospitales, un oratorio de la escuela de Cristo, una Escuela de Primeras Letras, otra de Gramática, cuatro fuentes, veinte y seis calles, de regular extensión, y longitud, dos plazas y extramuros un convento de Capuchinos, con advocación a nuestra Señora de la Concepción, quatro ermitas, entre las cuales está Jesús Nazareno, en la que se venera a San Joséh, patrón del Pueblo. Su término le fertilizan varios arroyos, y los ríos Salso y Falso, los cuales son abundantes en pesca, y a corta distancia se une con Guadalquivir: Es fértil en trigo cebada, maiz, azeyte, vino y yerbas medicinales, y sus huertas en todo genero de frutas, y hortaliza, con especialidad en melones de excelente gusto: esta todo plantado de olivos, viñas, nogales, y tantos árboles frutales que no solo abastece al pueblo, sino también a otros muchos comarcanos. Sus montes estan cubiertos de encinas, y alcornoques, los que producen mucha bellota, de especial calidad, y gusto, para la manutención de su ganado, y hay en ellos abundante caza mayor y menor: Hay tres canteras, una de jaspe encarnado, otra de jaspe negro, y otra de piedras de todos los tamaños para los molinos: así mismo se encuentran diferentes canteras de yeso, y muchas tierras de diversos colores, en las quales hay Marquesitas o metales crudos de resplandeciente color.

Escudo de Castillo de Locubín en el Atlante español. S. XVIII
Escudo de Castillo de Locubín en el Atlante español. S. XVIII

Los romanos fundaron esta Villa, y los Moros la engrandecieron, y fortificaron considerablemente, y para su mayor resguardo, en lo mas eminente de un escarpado peñón, hicieron un castillo con grandes murallas, y en medio un torreón, rodeado de otras torres, con una plaza de armas y demás oficinas; pero viniendo sobre ella el rey Alfonso XI, con un buen exército, después de una fuerte resistencia, y gran pérdida de una y otra parte, tomó la Villa y Castillo, e hizo donación de ella a la Villa de Alcalá de Benzayde, hoy ciudad de Alcalá la Real: en su término se hayan varios fracmentos, y ruinas, que denotan su antigüedad, y entre ellas una loma cercada de un muro de dos varas de grueso, y en el centro se ven delineadas calles y cimientos de casas, en cuyas ruinas se han encontrado fracmentos de finas losas, orzas, cántaros, y jarros, y también monedas de plata, y cobre, con los bustos de los Emperadores Romanos: hay tradición de que estuvo aquí la ciudad de Montenegro, hou conocida como Cabeza baxa de Encina hermosa: también hay a corta distancia, otra Fortaleza destruida, y entre sus ruinas dos baños de hermosa estructura, en cuyos reductos se han encontrado caños de plomo de grande tamaño. Tiene por armas un escudo plateado, ocho castillos y ocho leones, y en medio un escudete con una llave, que significa que era, la llave y defensa de los Reinos de Castilla y León; y por orla este mote: El Castillo de las Cuevas, hoy llamado de Locubín, conquistado por el Rey Don Alfonso XI, defensa de los Reynos de Castilla y León; las cuales estan Figuradas en la estampa XIII, número 8, del tomo XII.

Recordamos algo de la historia de Castillo. Cuando se redacta este diccionario, en 1729 una vez más los vecinos de Castillo de Locubín, a instancias de dos frailes, solicitaron mediante pleito la separación. El resultado fue nuevamente negativo. Nuevo contencioso en el reinado de Fernando VII, se manifiestan algunos brotes de rebeldía por parte de los escribanos del Castillo encabezados por los Álvarez de Morales. Solicitaban los limites del término, y aunque no consiguieron la independencia, si consiguieron algunos beneficios, como el reparto de las aguas de las huertas del Castillo tras el acuerdo con los regentes para la revisión del canon, horas de riego, y otras normas de la época del corregidor Montoya. En 1757, Castillo obtiene cierta autonomía por parte de Alcalá, como es la celebración de las subastas en los arrendamientos, y en las pujas de los ramos del aceite, aguardiente, carnicería, pero siempre que estuviesen supervisadas por los regidores diputados del Castillo, y con la consideración de que la villa no era sino un arrabal más de Alcalá, cuyos privilegios y compra se había realizado en reinados anteriores de una manera pacífica. Suponemos que cuando se redacta la obra ante dicha, Castillo era municipio independiente, de ahí que aparezca en sus páginas.