GINÉS MARTINEZ DE ARANDA. ARQUITECTO BAEZANO, CASTILLERO POR MATRIMONIO Y ALCALAÍNO DE ADOPCIÓN

APUNTE BIOGRÁFICO

Pocos jiennenses saben que la impresionante y majestuosa escalinata de acceso a la Catedral de Santiago de Compostela es obra del arquitecto baezano, Ginés Martínez de Aranda. Pero ahí no queda la cosa, ya que Martínez de Aranda se ocupó de cerrar el coro catedralicio con una obra en piedra, mientras que los escultores residentes en Galicia, Gregorio Español y Juan Dávila trabajaban en madera las obras del coro. Pero aún hay más, ya que este arquitecto baezano es el autor de la cúpula de la Iglesia de San Martín Pinario, trazó el Colegio de San Clemente y además diseñó el claustro del Convento de San Francisco, todas estas obras en Santiago de Compostela.

Nació en Baeza en el seno de una familia de arquitectos, fundada por Ginés Martínez El Viejo, fue el principal miembro de una dinastía activa en Jaén y Granada durante el siglo XVII. Su carrera comenzó muy temprano. La historiografía del arte española se ha preocupado poco de los miembros de esta familia, si bien siempre que lo ha hecho ha sido con críticas muy positivas, basadas en la aceptación de un canon de clasicismo más o menos purista. De todos ellos, Ginés Martínez de Aranda, como Maestro Mayor que fue de la Catedral de Santiago, ha acaparado mayor atención. Tres son los hijos del baezano Ginés Martínez el Viejo de los que tenemos noticias: Ginés Martínez, Francisco de Aranda, el Viejo y Luisa de Aranda. Este Ginés Martínez, hijo de el Viejo, y padre de Ginés Martínez de Aranda, es un eslabón que aclara una de las principales incógnitas acerca de cierta atribución artística de la célebre Fuente de Santa María de Baeza, en la plaza del mismo nombre, obra terminada en 1564. Federico García Lorca definiría como una fuente de severidad pagana, que parece el cuerpo final de un arco de triunfo al que la tierra se hubiera tragado.

En realidad, de su obra sólo tenemos constancia de la labor desarrollada en la Iglesia de la Mota de Alcalá la Real, y en otros edificios señeros en la localidad, durante las dos últimas décadas del siglo XVI y su traslado posterior a Santiago de Compostela en 1603. Una etapa corta, pero fructífera, entre su estancia en Alcalá y Santiago. Se trata de un período de tres años, los tres primeros del siglo XVII , desempeñando el cargo de Maestro Mayor de las fábricas del Obispado de Cádiz, siguiendo al prelado D. Maximiliano. Ya con fecha de 1599 aparece realizando trabajos de importancia en la conclusión del Claustro de Difuntos de la Cartuja jerezana. Pero su aportación fundamental en tierras gaditanas es su presencia en la Catedral Vieja de Santa Cruz de Cádiz, templo que aun de origen medieval se remoza adoptando una planta de salón de gruesos soportes columnarios, muy en línea con templos jiennenses como el de Mancha Real, Torredonjimeno, San Andrés de Jaén, etc.

Ante esto nos resistimos en una primera impresión a aceptar el papel un tanto secundario que le asigna Antón Solé. Contrasta mucho esta pincelada con, la presentación que hace Bonet Correa y el interés que en él despertó Ginés Martínez de Aranda cuando lo considera, literalmente, el introductor del clasicismo purista andaluz en Galicia, pese a su breve estancia en tierras gallegas, de 1603 a 1606; pero su presencia en la Catedral de Santiago como Maestro Mayor y en una gran obra como la iglesia de San Martín Pinario, seguida según planos de Martínez de Aranda, lo hacen merecedor de ese título. Bien es cierto que un interrogante de importancia se abre en su estancia en Santiago: su brusca desaparición, o al menos, el total silencio a partir de esa fecha de 1606. Bonet especulaba con su muerte, si bien no dejaba de ser extraña la omisión de un hecho tan importante. Ya hemos visto que veinte años más tarde Ginés vive y trabaja en su ciudad natal; sin embargo, su brusca desaparición en Galicia, deja abierta una importante laguna que es necesario cubrir para perfilar la figura de un arquitecto que se nos va agrandando poco a poco1.

En 1585 Aranda abandona Baeza para instalarse en Castillo de Locubín, en donde se casa y nacen sus hijos. Se cree que esta emigración de Baeza a Castillo de Locubín se debe a la pretensión de trabajar en el puente que se iba a construir en Ventas del Carrizal y al frente de la construcción se encontraba su tío Gabriel de Aranda.2

Se casa con María de Morales, este matrimonio le habría de ser sumamente ventajoso y no solo por motivos estrictamente económicos, sino sobre todo, porque ella, que fue una mujer ejemplar, se encargó, muy eficazmente, de todos los asuntos familiares, durante las largas ausencias de su marido por motivos profesionales. La ceremonia religiosa se debió celebrar con anterioridad a 1585, y recibió de sus suegros, Mencía de Morales y Juan Galán, la dote de su mujer, cuyos bienes recibidos estaban valorados en 108.228 maravedíes.

En Castillo de Locubín construyó parte de la iglesia de San Pedro. En 1590, fue nombrado Maestro Mayor de la ciudad de Alcalá la Real, donde fue protegido por Maximiliano de Austria. Como verdadero príncipe del renacimiento, y miembro de una de las familias más cultas de Europa, fue experto conocedor del arte, además de protector de artistas y promotor de numerosas obras de gran importancia artística. A comienzos de 1587 se traslada a vivir a Alcalá la Real, aunque su vinculación económica, familiar, laboral y, sobre todo, sentimental con Castillo de Locubín, no se va a cortar nunca.

Tanto en los destinos de don Maximiliano de Austria en Andalucía como en Galicia, lleva consigo al que fue su gran colaborador artístico Ginés Martínez de Aranda. Su encuentro con don Maximiliano va a resultar de enorme trascendencia para la Historia del Arte, pues entre ambos llevaran aires andaluces a Galicia3.

Creemos importante detenernos en las obras que Ginés realiza en la Iglesia Mayor Abacial en Alcalá la Real. La reedificación tuvo tres etapas, separadas entre sí por intervalos de tiempo. Durante ellos coexisten la obra nueva y la vieja, hasta que esta desaparece del todo, en 1623, al ser demolida la capilla mayor o cabecera, último resto de la iglesia medieval. Dos años antes, se había discutido en cabildo municipal la conveniencia o no de hacer la dicha demolición, y se hace la historia de las dos primeras etapas. Esta iglesia se hizo con los quintos de las cabalgadas, cuando el reino de Granada era de moros. Y, en tiempos de don Juan de Ávila, abad que fue de esta Abadía, la comenzó a hacer de bóvedas de piedra, que aquello que hizo es muy suntuoso y de muy buen parecer y fuerte. Y habiendo hecho un gran pedazo murió, y quedó en aquel estado. El señor Maximiliano derribó lo que dejóde derribar dicho señor don Juan, y prosiguió la obra en bóveda de medio ladrillo, y la capilla mayor la dejó en el estado en que estaba antes … y tan a lo moderno que hoy se usa…4

Cuando Maximiliano fue nombrado obispo de Cádiz, Aranda lo siguió, ocupando el puesto de maestro de obras del cabildo gaditano. Tras el saqueo del Conde de Essex, en 1596, Ginés Martínez construirá la iglesia de Santa Cruz o Catedral Vieja, cuyas trazas algunos atribuyen a Cristóbal de Rojas, que entonces se ocupaba de las fortificaciones de la ciudad. Por los mismos años, nuestro autor trabajó en la Cartuja de la Defensión en Jerez de la Frontera.

La etapa más fecunda de Aranda fue la gallega. Nombrado en 1603 Maximiliano de Austria arzobispo de Santiago, el arquitecto acompaña de nuevo a su protector. Por desgracia, éste falleció muy pronto, en 1606, y Ginés regresó a Andalucía, en donde pasó el resto de sus días hasta su muerte en 1620.

En Santiago de Compostela, además de viajar a la costa para dictaminar sobre las fortalezas de la mitra, se ocupó de las obras de la Catedral, de la iglesia del monasterio benedictino de San Martín Pinario, de las obras del claustro del convento de San Francisco, y diseñó el colegio de San Clemente.

En 1607 retornó a Andalucía. El período de tiempo que media desde esta fecha hasta la de su muerte es el más oscuro de su biografía. Vecino de Castillo de Locubín, se procuró un Oficio de Escribanía. No obstante, muerto su mecenas, su biografía se oscurece y cierra sin mayor pena ni gloria.

Ginés Martínez de Aranda quiere ser enterrado en la iglesia de Castillo de Locubín en la que había participado como arquitecto, y precisamente pide ser enterrado en su capilla mayor5. Cierto es que en el texto dice: Mando que si de mí acaeciere finamiento mi querpo sea sepultado en la yglesia del señor San Pedro desta villa en la capilla nueva de la dicha yglesia mayor.

Por las mandas que deja dichas de las misas que desea se digan por su ánima deducimos cuales debían ser sus devociones : Mando digan por mi ánima nueve misas a las nueve fiestas de Nuestra Señora con la amanecida. Se trata de la Virgen de la Aurora, cuya imagen debía estar desde muy antiguo en la iglesia castillera, pues en 1875 Antonio Fernández solicita travestir la imagen de la Aurora en Divina Pastora6. También muestra el arquitecto su devoción por las yagas de Nuestro Señor Jesucristo, Espiritu Santo y por último a San Amador. La provincia de Jaén cuenta con el primer santo mozárabe. Aunque originario de Martos, Amador era un joven sacerdote que llevaba algunos años viviendo en Córdoba con sus padres y hermanos. Cuando arreció la persecución contra los cristianos de la capital se presentó voluntariamente a las autoridades en compañía de un monje llamado Pedro y de un pariente de Eulogio de Córdoba, de nombre Luis, quien ya tenía un hermano diácono, llamado Pablo, muerto en la persecución. Los tres fueron condenados a muerte y ejecutados, siendo sus cuerpos arrojados al río. Los cadáveres de Pedro y Luis fueron recuperados por los cristianos y enterrados honoríficamente en el monasterio de Pinna Mellaria el primero y en el pueblo de Palma del Río (Córdoba), el segundo, no así el de Amador, que no fue encontrado.

Otros datos importantes que sabemos, es el nombre de su esposa, María de Morales o el de sus hijos dice así: Declaro al tiempo y quando yo casé a María de Aranda mi hija con Luis Gonçales, vecino de Priego le dí lo que parescerá por la carta de dote ante el presente escribano. Declaro al tiempo y quando yo casé a Jinés Martínez de Aranda, mi hijo, le dí en paños y oros y una borrica y trigo y cebada y otras cosas ciento y treinta y tres ducados más o menos lo que parescerá por un memorial escrito de mí mano; lo juro hago una cruz que es cierto y verdadero.

Ginés había emigrado desde Baeza a Castillo de Locubín hacia 1580, junto con su hermano Francisco. Cinco años más tarde ya estaba casado con María de Morales. María significó mucho en la vida del artista, pues fue la encargada de administrar los bienes de la pareja durante las prolongadas ausencias del esposo por motivos laborales. La ceremonia religiosa debió celebrarse con anterioridad al mes de abril de 1585. Sus suegros eran Mencía de Morales y Juan Galán.

En el padrón de 1591 de Castillo de Locubín7, no hemos podido encontrar a Ginés Martínez de Aranda ni a su esposa María de Morales. Si que aparece Juan Galán Camacho, labrador en la calle del Barrio Bajo. Pero hay una calle que lleva el nombre de Juan Galán de la Bella, que puede que se trate del suegro de nuestro maestro Ginés8. Con respecto a las calles y sus nombres nos parece digno de destacar que una de las calles con un mayor número de vecinos, es el Barrio Bajo. Hoy esa calle lleva el nombre de “Condesa de Humanes”. El cambió de nombre se hizo a principios del siglo XX y fue en honor de doña María de la Encarnación de Eraso-Aranda, 11 condesa de Humanes. Familia de honda raigambre en Castillo descendientes del linaje de los Aranda. La calle comercial debió de ser La plaza de la Villa, en ella se encuentran situadas la mayoría de las tiendas de los artesanos, y hoy es lo que se conoce como “Plaza del Carmen”. Entre los nombres antiguos que se conservan tenemos calle Veracruz y Cantón, calle Eras, calle Erilla, Villeta, Cascajal. El llamado Barrio de san Sebastián, que estaba a la salida de la población, con su ermita donde estaba pintada la batalla de la Boca de Charilla9.

Los nombres de los hijos de Ginés, son cuatro: Ginés Martínez de Aranda, María de Aranda, Juan de Jaén y doña Petronila Martínez de Aranda. El mayor Ginés, debió nacer en Castillo de Locubín entre 1585-90, Ginés se desvinculó del mundo de la arquitectura, había heredado un rico patrimonio de fincas rústicas y urbanas, además de ser el gran favorecido en el testamento paterno por su primogenitura. La segunda de los hijos se le impuso el nombre de María, y fue bautizada en la Parroquia de Santo Domingo de Silos de Alcalá la Real el 21 de marzo de 159110. Juan, el tercero fue bautizado el 12 de enero de 159411. Juan aparece con el apellido Materno Galán, aunque en el testamento lo hace con el de Jaén. Petronila es la pequeña de la familia, bautizada el 27 de julio de 1598, se cree que quedó soltera y fue la preferida de la madre, pues resultó muy beneficiada en el testamento materno.

De su etapa gaditana, y a título de curiosidad, contar como en esta etapa le iba a acarrear algún que otro problema. El 10 de septiembre de 1614, se presentó en Castillo de Locubín un tal Simón Gracía, vecino de Sanlúcar de Barrameda, diciendo que una niña, llamada Lucía, que él había criado en su casa, según se decía era hija suya, puesto que le había tenido … con una mujer cuando estuvo labrando la iglesia mayor de Cádiz … A lo que Ginés juró, utilizando todos los formulismos de la época, que ni la tal Lucía era hija suya, ni él había tenido hijo alguno fuera de su matrimonio con María de Morales12.

La casa en que vivía con con esposa e hijos, cuando estaba en Castillo se encontraba en el Barrio Bajo, hoy Condesa de Humanes, y era una de las calles principales de la localidad. Por lo que respecta en Alcalá la Real, tenía varias casas en el Llanillo y un mesón, que año tras año arrendaba para evitar así que la inflación depreciara el precio del alquiler; y un telar, que montó en Castillo y una escribanía. Lo que nos demuestra que además del artista esta el hombre de negocios con fortuna.

Por último nos llama la atención como no reparte por igual los bienes entre sus hijos, sino que el mayor beneficiado es el mayor Ginés, luego su hija María, casada con un arquitecto prieguense, y por último su hijo Juan, que no utilizó el apellido paterno, al contrario el de la madre Galán, fue el peor parado en el testamento paterno. Nada le dejó a la pequeña Petronila, que sí es muy beneficiada en el testamento materno, tal vez por que sufriera algún tipo de enfermedad, o por la vieja costumbre de dejar solteras a las hijas menores con el fin de que cuiden a sus padres cuando llega la vejez.

Es Ginés Martínez de Aranda una figura clave dentro del clasicismo renacentista de finales del siglo XVI y de comienzos del XVII. Sus trabajos tuvieron una enorme difusión y repercusión no solo en el territorio abacial sino que, pasando por Cádiz, llegan incluso, hasta la singular Santiago de Compostela. En todas estas localidades dejó Ginés elocuentes muestras de su enorme preparación artística.

BIBLIOGRAFÍA

GILA MEDINA, Lázaro. Arte y artistas del Renacimiento en torno a la Real Abadía de Alcalá la Real. Monografica arte y arqueología. Universidd de Granada. 1991

JUAN LOVERA, Carmen. Don Maximiliano de Austria, aproximación a su vida. Discurso de ingreso en el Instituto de Estudios Giennenses. Alcalá la Real, noviembre 1997

JUAN LOVERA, C. y Murcia Cano María Teresa. Del Mayorazgo de Mohernando al Condado de Humanes. Conexiones con Castillo de Locubín y Alcalá la Real. Castillo de Locubín 2015

MURCIA CANO, María Teresa. La Iglesia en Castillo de Locubín y Frailes. Aproximación histórica. El ojo de Poe. Alcalá la Real 2018

1GALERA ANDREU, Pedro A. “Una familia de arquitectos jiennenses: los Aranda. Apunte genealógico”. BIEG. P 9-19.

2GILA MEDINA, Lázaro. Arte y artistas del Renacimiento en torno a la Real Abadía de Alcalá la Real. Monografica arte y arqueología. Universidd de Granada. 1991

3JUAN LOVERA, Carmen. Don Maximiliano de Austria, aproximación a su vida. Discurso de ingreso en el Instituto de Estudios Giennenses. Alcalá la Real, noviembre 1997.

4Archivo Municipal de Alcalá la Real (AMAR). Libro capitular de Actas. Acta de 18 de noviembre 1621.

5MURCIA CANO, María Teresa. La Iglesia en Castillo de Locubín y Frailes. Aproximación histórica. El ojo de Poe. Alcalá la Real 2018

6Ibidem. p.69

7Archivo Municipal de Alcalá la Real (AMAR). Legajo3. Pieza 7.

8JUAN LOVERA, Carmen y MURCIA CANO, María Teresa. “Libro de vecindad de Castillo de Locubín. Lista de las 511 personas avecindadas en Castillo de Locubín el año 1591”. Revista Castillo de Letras. Junio 2014. Número6. Castillo de Locubín, Jaén.

9/mteresamurcia.com/2019/01/25/el-padron-de-1591-de-castillo-de-locubin/

10Archivo Parroquial de Santo Domingo de Silos. Libro de bautismos de 1591.

11Ibidem. 1594.

12GILA MEDINA, Lázaro. Arte y artistas del renacimiento en torno a la Real Abadía de Alcalá la Real. Universidad de Granada 1991. p. 278.