• ESTADO DE LA ABADÍA EN 1833

    ESTADO DE LA ABADÍA EN 1833

    En esta ocasión nos ha parecido oportuno contar como estaba la Abadía en el ocaso de su existencia en 1833. Se trata de una guía del estado en que se encuentra la iglesia a principios del siglo XIX, ocupando la sede de San Pedro, Gregorio XVI. Pero lo que nos interesa es el estado de la Abadía alcalaína. Podemos leer: Real insigne abadía de Alcalá la Real, de real patronato. Y continúa contando la historia de la institución: Fue erigida mediante bula apostólica por el Rey Don Alfonso XI en 1340, con todos los privilegios episcopales y territorio separado “vere nullius sed propiae diocesis” y sufraganea de Toledo, y otros muchos privilegios; siendo el último el decreto del señor rey Don Carlos III, para que siempre se provea en un obispo consagrado.

    Continúa la Guía informando de quien era el Abad en ese año, Abad Mayor Perpetuo el Ilustrísimo señor don Fray Antonio Sánchez Matas, de la orden de San Francisco. Y hace una breve biografía: Nació en Robleda, diócesis de Ciudad-Rodrigo, en 27 de setiembre de 1762. Trasladado a esta real abadía del obispado de Nuestra Señora de la Paz, en América, en mayo de 1827. Completamos la biografía: Hijo de Antonio Sánchez-Matas y de María Sánchez- Nicolás, de cierta relevancia rural, ingresó en el Convento Franciscano de la Observancia de Cuidad Rodrigo (Salamanca) a los quince años. Después de su ordenación sacerdotal fue colegial mayor del Colegio de San Pedro y San Pablo de la Universidad de Alcalá de Henares, además de lector (doctor) y maestro de Teología de dicha Universidad. Dentro de la Orden Franciscana aparece como “confesor y predicador para ambos sexos”, rector de varios conventos y dos veces provincial de dicha Orden. El 27 de julio de 1818 fue propuesto por el rey Fernando VII para ocupar el obispado de Nuestra Señora de La Paz en el Alto Perú (Bolivia), en plena vorágine independentista del territorio hispanoamericano, atendiendo, además de a sus méritos personales y religiosos, a su fidelidad realista. Una vez recibidas las bulas de provisión, expedidas por el papa Pío VII (24 de diciembre de 1818), inició un accidentado viaje desde Plasencia (Cáceres), a principios de 1820, hasta Sevilla, donde acababa de pronunciarse, en Cabezas de San Juan, Rafael del Riego y se iniciaba la andadura del Trienio Liberal. Al fin, el 21 de abril de 1820, embarcó en Cádiz para tierras limeñas, donde fue consagrado por el arzobispo, Bartolomé de las Heras, y tomó posesión de su obispado de La Paz (11 de agosto de 1521). Poco antes había escrito para su feligresía una carta pastoral con el título Sobre la verdad de la religión de N. S. Jesucristo y precepto de la caridad con el prójimo, en la que explicaba que el principio de autoridad procede de Dios y Éste lo deposita en el Rey, al que hay que obedecer, y que “la nación española ha sido nuestra madre, nuestra nutriz y nuestra maestra y que a ella le debemos nuestra creencia, nuestra civilización y aun los progresos de las artes”. Termina la pastoral con una adhesión al Rey y una exhortación a que no siguieran el movimiento revolucionario. Una verdadera prédica política que inflamó a los independentistas y provocó recelos y disensiones. Siguió actuando en esta misma línea, según se desprende de la circular de 1821, por la que mandaba a los curas predicar el alistamiento realista voluntario, o la de 1822, para incitar a la obediencia de España. En 1823 obtuvo de su clero, por la fuerza, 9000 pesos para obsequiar al Ejército realista. El 28 de enero de 1825, consumada la independencia con la victoria de Ayacucho, delegó su jurisdicción en el Cabildo catedralicio y abandonó la ciudad, junto a la guarnición española y, el 15 de agosto, renunció a su diócesis en Buenos Aires y embarcó para España. Pero antes, en enero de 1824, ya había solicitado la renuncia a través de cartas al Rey, al Papa y a la Cámara de Indias; pero no fue aceptada hasta más tarde, mediante hechos consumados.

    En cuanto a su labor apostólica, aun con grandes deficiencias y dificultades, la llevó a cabo dignamente, confirmando a más de cuarenta mil feligreses o promoviendo la creación de pueblos y escuelas donde pudieran vivir en paz indios y españoles. Fernando VII lo condecoró nombrándolo caballero de la Gran Cruz de la Real Orden americana de Isabel la Católica y del Consejo de Su Majestad y, a finales de 1826, se le concedió la Abadía mitrada de Alcalá la Real (Jaén), abadía que contaba con cuantiosas rentas y tenía una extensión de más de 20 leguas, dominando la ciudad y dieciséis pueblos. En mayo de 1827 entró en Alcalá y tomó posesión de su nombramiento, cuando acababa de cumplir sesenta y cinco años, con gran recibimiento; pero sus tendencias ultrarrealistas hicieron que tuviera roces con el Ayuntamiento alcalaíno y que en 1835 fuera desterrado a Melilla por su apoyo a los carlistas, durante tres años, aunque sólo sufrió el ostracismo unos meses. En 1851, mediante la firma del Concordato con la Santa Sede, se suprimió la Abadía de Alcalá y el resto de “jurisdicciones privadas y exentas”; por ello, al morir Sánchez-Matas dos años después, pasó oficialmente a formar parte del obispado de Jaén. El 9 de junio de 1853 murió el último abad mitrado de Alcalá, con noventa años, tan pobre como vivió, pese a sus treinta y cinco años de pontificado. La azarosa vida que le tocó vivir y sus ideas realistas intransigentes marcaron la actividad pastoral de un hombre de gran preparación y valía personal. Antonio Sánchez-Matas fue enterrado en la iglesia de la Consolación de Alcalá la Real.

    Continuamos con la forma en que estaba la abadía en los tiempos de su fin. Esta insigne iglesia forma un cabildo de 24 individuos y competente número de otros ministros. La abadía comprende 12 pilas bautismales, y en las 5 principales parroquias se hallan erigidos 12 beneficios, que cada uno sirve por dos tenientes.

    El cabildo eclesiástico de la Iglesia Mayor estaba formado por:

    D. Juan de Pala y Villalva

    Doctor D. Joaquín María Suárez, inquisidor de Granada y del Consejo de su majestad, ministro honorario del tribunal apostólico.

    Eminentísimo señor don Juan Francisco Marcó y Catalán, cardenal de la Santa Iglesia romana.

    Doctor don Tomás González del Consejo de su majestad, auditor de la sagrada rota.

    Presbíteros:

    Doctor don Antonio María Ruiz, abogado de los Reales Consejos, Don Francisco de Paula García Calatayud, Don Juan Agustín Pariente, don Manuel Valencia, licenciado don Ildefonso Cejalbo Pineda, del Consejo de su majestad, auditor honorario de la sagrada rota, don Juan de Dios Sánchez del Peral, don Ignacio López Nieto, don Rodrígo Gamez, don Enrique Diaz de Arjona, don Alonso de Vacas y Velasco, don Francisco Cano Caballero, don José María Ortiz, don José María Alcalá, don Francisco Solano Gutiérrez, don Pablo Jiménez de Alcántara, Juan José del Barrio, don Antonio García Cañuelo, don Bernardo Heloi de Arjona, don Agustín José de Alcaraz.

    Señores beneficiados propios de las iglesias por antigüedad.

    De la Santa Iglesia mayor y Santo Domingo de Silos de esta ciudad de Alcalá la Real, por estar como vienen de antiguo incorporados.

    Don Juan de Pala y Villalva, doctor don Joaquín María Suárez, teniente vicario general castrense. Eminentisimo señor doctor don Juan Francisco Marcó y Catalán, cardenal de la santa iglesia romana.

    Doctor don Tomás González, dignidad de maestrescuela de la santa iglesia de Plasencia y beneficiado de la universidad de Baeza.

    De la iglesia parroquial de Priego.

    Don Marcos Trujillo y Ordoñez, doctor don José Antonio Barranco, don Isidoro Soriano, Otro beneficio que posee la Compañía de Jesús.

    De la iglesia parroquial de Castillo de Locubín.

    Don Juan Manuel Álvarez de Faria, dignidad de arcediano titular de la santa iglesia de Badajoz. Don Gabriel Vegas.

    De la iglesia parroquial de Carcabuey, único beneficio que poseen las señoras Salesas de Madrid.

    Curia eclesiástica.

    El Ilustrísimo señor obispo abad. Provisor y vicario general doctor don Joaquín María Suárez. Fiscal general eclesiástico y de obras pías don Francisco Solano Gutiérrez. Notarios mayores, don Juan García Taheño, don Eugenio Sánchez Matas. Teniente vicario general castrense, doctor don Joaquín María Suárez.

    Principales familiares de S. S. I. Secretario de cámara y y gobierno, interino, don Domingo Antonio Ruíz, mayordomo, don Eugenio Sánchez Matas. Limosnero, Padre Fray Salvador Hermano. Maestro de ceremonias, don Ignacio López Nieto. Visitador general del juzgado de rentas decimales, juez, doctor don Joaquín María Suárez. Notarios mayores, don Antonio Benito Villanueva Sainz, don Juan García Taheño. Señores jueces de Cruzada. Doctor don Joaquín María Suárez. Señores jueces del subsidio eclesiástico. Licenciado don Ildefonso Cejalvo y Pineda, doctor don Joaquín María Suárez. Juez colector de anualidades. Doctor don Joaquín María Suárez. Señores vicarios eclesiásticos de los partidos, de Priego, don Simeón Barea. Del de Carcabuey, don Eulalio Rafael Ortiz y Serrano. Del de Castillo de Locubín, don Francisco Abril y Mesa. Del de Noalejo, don Juan Luis Gutiérrez . Señores curas tenientes de S. S. I. De la parroquial de santa María la mayor de Álcala la Real, don Alonso de Vacas y Velasco, don José Serrano. De la de santo Domingo de Silos de la misma don Pedro José Ochoa, don Luis de Córdoba. De la parroquial de Priego, don José Clemente de la Plaza, don Julián Serrano Calvo, don Juan Toledano, de la de . Carcabuey, don Euladio Rafael Ortíz y Serrano, don Pedro José Ramírez. De la del castillo de Locubín, don Bernardo Fernandez. Don Juan Antonio Peinado. De la de Noalejo, don Joaquín de Luna, cura propio. De la de ayuda de parróquia de Frailes, don Vicente Bermudez. De la de la Almedinilla, don Manuel Valeriano Calmaestra. De la de Fuente Toxar, don Antonio de Leiva.

    De la de Castil de Campos, don Bernabé Quintin de Gamiz. De la de Zamoranos, don Diego de Arcos y García.

    Poco después en 1851 llegaría el final de la Abadía de Alcalá la Real por las disposiciones del Concordato del mismo año que estipulaba el cese de las jurisdicciones privilegiadas y exentas. La administración apostólica quedó encomendada entonces al obispo de Jaén. Con muchos años, resignado y tranquilo, falleció en su palacio a las nueve de la noche del día 9 de junio de 1853, a los noventa años. El cabildo abacial declaró la sede vacante. Fue enterrado en la capilla de Santa Rosa, de Consolación.

  • ESCRITORES CON CORAZÓN EN LA SIERRA SUR DE JAÉN

    El Ayuntamiento de Valdepeñas de Jaén ha inaugurado una ruta literaria con mucho CORAZÓN en la que he tenido la inmensa suerte de participar. Consta de una placa en la que hermosean dibujadas plantas de la zona, algunas de ellas endémicas en Valdepeñas, según nos contó el creador del dibujo y técnico de cultura de ADSUR, Israel Serrano. Protagonista del acto también lo fue el bibliotecario valdepeñero, que junto con la alcaldesa han sido el corazón y el alma de la ruta literaria.

    Las placas constan de una biografía de los autores y un breve texto de alguna de sus obras. Aquí os dejo las imágenes de una tarde llena de letras con sus autores.

    Nació en el Nacimiento, un manantial de aguas cristalinas que alimenta a Frailes y ha vivido desde hace décadas en el Balneario de aguas medicinales de Ardales. Es la mujer de agua. El rumor de esas fuentes de vida y de energía divina, de la fecundación de la tierra y de los seres vivos, han inspirado su diversa y extensa obra literaria.


    Es María Teresa Murcia Cano, (Frailes 65 años), una mujer de referencia para conocer la realidad cultural de la Sierra Sur de Jaén. Es una activista de los archivos como fuente de conocimidento, es bandera de la recuperación de la memoria de los pueblos de la zona, es una investigadora de prestigio como atestiguan los centenares de comunicaciones y publicaciones que salpican su vida como creadora y es una agitadora de la igualdad, participación y empoderamiento de las mujeres en todos los ámbitos de la vida.


    Es una mujer de prestigio por sus dos licenciatura universitarias y su extensa experiencia como profesora de instituto, saberes que atestiguan la calidad y el rigor de sus libros. Es autora de diez volúmenes que inició con la publicación en el año 2000 de una “Breve historia de Alcalá la Real” en colaboración con su maestra Carmen Juan, al que siguió en 2006 “Alcalá la Real. Claves de su historia”, “Ordenanzas del concejo de Alcalá la Real (Siglos XV y XVI) en 2011, y “Del Mayorazgo de Mohermando al condado de Humanes” nuevamente en colaboración con Carmen Juan.

    Luego llegó el delicioso libro “La memoria del agua. Apuntes para la historia del Balneario de Frailes” en 2015, al que siguió “La iglesia de Castillo de Locubín y Frailes”, en 2018, y la documentada “Trinchera abierta. De la República a la Guerra Civil en la Sierra Sur de Jaén”, en 2019. Al año siguiente llegó su primera obra de realidad novelada, publicada como coautora con la periodista Ana Mercedes Cano “Zona de sombra”, que recupera al sanguinario anarquista, José Poblador Colás, conocido como “Pancho Villa” y su influencia en los desmanes de la Guerra Civil en la provincia de Jaén, donde fue fusilado, y, especialmente, en Frailes, donde mantuvo una relación con la espía Alicia Herrera Vaquero extraída de la burguesía local. Toda la novela está salpicada de personajes incómodos.

    En 2022 volvió a los archivos y publicó la prolija “La vecindad de la villa de Frailes (1587-1929)” junto con Francisco Toro Ceballos. Cierra su producción, de momento, con el sorprendente y exitoso libro “Enigmas de la Sierra Sur “, una obra imprescindible para conocer los mitos y leyendas de nuestra historia contemporánea.

    Fragmento del libro “Enigmas de la Sierra Sur”


    Llama la atención la veneración que estas personas, con facultades curadoras o sanadoras, recibían en su propia comunidad humana, poniéndoles a la altura de los santos y vírgenes de la zona o, es más, incluso por encima de estos últimos y de los cultos oficiales, de ahí el título al calificarlos como santos, pues así era como se les conocía a muchos de ellos.


    Recuerda a esos saberes ancestrales relacionados con el conocimiento de las plantas curativas y prácticas mágicas que se remontan a la Prehistoria y que, en épocas posteriores, como en la Edad de Hierro, relacionadas con personajes como los druidas. Resulta sorprendente que en el propio siglo XX, donde la ruptura con ese vínculo ancestral fue poco a poco ya casi total, existieran personajes convertidos en auténticos mitos vivientes como son los curanderos conocidos como Santo Luisico, Santo Custodio o Santo Manuel, en una especie de tríada en la que se centra, principalmente, esta historia.

  • APUNTES PARA LA HISTORIA DE LA FOTOGRAFÍA EN ALCALÁ LA REAL

    Es tanta la afición y los avances de la fotografía en nuestros tiempos, que remontarnos a sus orígenes puede parecernos regresar a la prehistoria. Cualquiera, con su móvil -por ejemplo-, puede conseguir una instantánea de alta calidad, sin preocuparse del enfoque, la velocidad, la resolución, el revelado, etcétera.

    Todo empezó a mediados del XIX. Cualquiera puede acceder a los distintos medios de información para ensanchar sus conocimientos respecto a ese arte, pero no es éste el objetivo de mis líneas. La casualidad y la amistad me han hecho llegar la fotocopia de un prospecto de tamaño octavo, curiosísimo para cualquier interesado y mucho más para un cronista. El anverso está impreso, y el reverso, manuscrito. La cara grabada dice así:

    “RETRATOS AL DAGUERREOTIPO. á 40 y 48 rs, vn. Estos retratos se pueden hacer en las casas particulares; se dan lecciones de daguerreotipia públicas o particulares, a precios equitativos. CURSO DE TAQUIGRAFÍA, o Arte de Seguir la Palabra Escribiendo: en 4 lecciones. Lo enseña M. Robert por el método de M. C. Marmet. PRECIO DEL CURSO 40 RS. VN. Permanecerá en esta población dos días. Vive posada de la calle Real.”

    Aclararé algunas notas a este anverso: el folleto estaba preparado para cualquier lugar, por lo que aparece en letra manuscrita lo previsto para Alcalá: “40 y 48 reales”, “4 lecciones”, “dos días”. “posada de la calle Real”. En 1848-49, en esta calle, número 10, tenía una posada Cristóbal Millán, lugar céntrico para esta oferta. Exactamente frente al paseíllo de la Mora.

    El reverso está totalmente manuscrito y dice así: “ Alusión a las Fiestas. El descanso de un osioso. Un osioso muda de religión cada día de semana. El Domingo es Cristiano; el lunes Griego; el martes Persa; el miércoles Asirio; el jueves Egipcio; el viernes Franco; y el sábado Judío; por manera que siendo estos los días de descanso establecidos en los diferentes pueblos, resulta para él serlo toda la semana. Esto, poco más o menos, sucede en España con la multitud de fiestas o sea patrimonio de la Curia Eclesiástica. Imparcial del 30 julio de 846.”

    Notas al reverso: el contenido del mensaje pertenece, supuestamente, al pensamiento de un liberal de la época, crítico e irómico, que lo recoge de un periódico de la misma ideología. Existió esta cabecera de “El Imparcial” en Madrid; era de noticias y de carácter político y literario. Lo editó José María Villalobos, diariamente, excepto domingos, aunque fue muy efímero, ya que sobrevivió del 1 de abril de 1846 al 1 de febrero de 1847.

    Con estos preliminares, llega el momento de algunas conclusiones:

    1. Si el dorso está fechado en 1846, podría afirmarse que la cara es, más o menos, de la misma fecha. El autor del escrito aprovechó el papelito de propaganda para anotar aquella reflexión que le había llamado la atención.
    2. Es más difícil concluir, pero es posible, que la nota manuscrita fuera reseña de una noticia anterior, y que quien la escribió usó un papelucho que encontró a mano.
    3. Si se admite la conclusión primera, la antigüedad del prospecto quedaría plenamente demostrada, pudiendo afirmarse que el daguerreotipo había llegado a nuestra ciudad a tan sólo siete años de su presentación y difusión universal. Fue en 1839 cuando lo hizo público su inventor, Luis Daguerre, en París.
    4. Si se acepta la conclusión segunda, no se merma demasiado el interés, ya que seguiría siendo un dato atrayente y temprano en cualquier investigación sobre este invento.
    5. El paso fugaz del tal M. Robert por Alcalá (dos días, cuatro lecciones) nos hace pensar que su objetivo primordial era hacer retratos a domicilio, entre los más adinerados (40 y 48 reales de vellón, cifra bastante atractiva para un negociante).
    6. También pudo ser -existen precedentes-, que este ofrecimiento fuera una manera de costearse un viaje por España, país muy atractivo en estas décadas para los románticos. Algunos de ellos dejaron sus impresiones en los libros de viajes y en estampas al gusto de esta corriente artístico-literaria. Se sabe que tales virtuosos llegaron a usar el nuevo invento para, posteriormente, en sus lugares de origen, estampar sus imágenes en extraordinarios grabados.
    7. Si se acepta lo anterior, quizás M. Robert fuera uno de ellos. Pendiente queda de una mayor indagación.
    8. Existió en estos años un afamado pintor inglés, llamado David Robert, del que poseemos un extraordinario grabado de Alcalá la Real. Claro, que este artista se llamaba David y el del folleto es M, con mayúscula, a no ser que quisiera abreviar el tratamiento de míster. O que fuera alguien de esta familia y oficio. Pero todo ello son suposiciones, sin valor probado.

    A los cincuenta años ya existía en nuestra ciudad un considerable número de aficionados a la fotografía, ligados, en ocasiones, a las boticas y sus laboratorios.

    Empezaré citando a Pedro de Pineda y Garnica, del que conocemos algunas imágenes del siglo XIX. Estudió en Madrid en la Escuela Superior de Bellas Artes. Practicó especialmente la pintura, pero el nuevo invento le llevó a retratar algunas piezas del patrimonio arquitectónico de nuestra ciudad.

    Hijo de boticario, Guillermo Rodríguez es el más sobresaliente de los fotógrafos de las últimas décadas del XIX. Suyas son las dos estampas de la desaparecida Puerta de los Arcos, que fue desmontada hacia 1895.

    A caballo entre el XIX y el XX, es obligado citar a Torcuato Suárez Trujillo, José Montañés Alonso, José María Calvo Lozano y Venancio Vigas.

    Ya en el siglo pasado, especial mención merece Rafael Azpitarte Sánchez, un prestigioso notario que, en su afición por la fotografía, dio a la invención matices propios de la pintura, en su línea impresionista, propia de la época. Auténtico cronista fotográfico, nos dejó plasmadas escenas costumbristas, imprescindibles para reconstruir la cotidianidad de la época.

    No se pueden olvidar en estas líneas otros maestros y aficionados de la fotografía, como el baezano Domingo López Muñoz –que hizo la primera serie de postales de Alcalá y las ilustraciones de la Historia de Guardia Castellano-, el también farmacéutico José Siles Benavides, Francisco Sánchez-Cañete, Valeriano del Castillo, Federico Suárez, y, especialmente, el que fuera alcalde y cronista, José Benavides Luna. De este último hay que señalar su importante legado, una extraordinaria colección de instantáneas de importantes obras de arte, desaparecidas en 1936. Sería imperdonable no recordar al artista cordobés Enrique Romero de Torres, que inventarió el patrimonio artístico de nuestra provincia.

    Y aquí podría acabar la relación, pero me veo en conciencia obligado a citar, al menos, una relación, en aumento, de otros tantos que han proseguido la práctica, como profesionales o aficionados, llegando a metas de perfección y superación, acogiéndose a las corriente y nuevas técnicas de este arte.

    Recuerdo al doctor Miguel Siles Murcia, Rafael y Dolores Ortiz, y Rafael Martos. Estos cuatro, junto a Luis Lupiáñez Sánchez y José Puche Ramírez, son la última conexión de la fotografía con el señalado estudio y laboratorio de los Hidalgo Puche. Les siguieron Pepe y Ramón Piñas, Manolo Garrido, Ramón Navas y Andrés García.

    José Antonio Hidalgo, hijo del también fotógrafo Telesforo Hidalgo, nos actualiza esta relación. En los años 60 sobresalió Francisco de Borja Lara López, y más tarde Bernardo Ramírez, Francisco Puche (Foto Pumai), José Manuel Vega (Free Fotografos) y Jorge Moyano (Foto Avila). A principio de los 80 nació el Club Fotográfico Atalaya, que albergó a un gran número de buenos aficionados, como Bernardo Jurado, José Antonio Aguilera Bermúdez, Francisco Navas Rosales, Federico Barquero Mesa, Rosi Víboras Reyes, Aurora Alcaide, Pablo Aguilera, Rafael Gárcia Medina, José Parra Daza y muchos más. Este colectivo gozó de la afición y motivó durante mucho tiempo a otros aficionados locales, contribuyendo a la formación de una nueva generación de fotógrafos profesionales. A aquella institución le tomó el relevo la Asociacíon “El Ladrón del Tiempo”, dinamizada por Javier Pérez Marañón, Juanma Marchal Rosales, Francisco José Díaz, Francisco Lizana Piñas, Fernando del Pino, Antonio Atienza Rosales y Eva María López Pulido, por citar alguno.

    Junto a las diferentes publicaciones de revistas locales de información, prensa y redes sociales, destacan en el reportaje fotográfico Manuel Aguilera Peña, Rafa Daza, Juan José Montiel, Juan Rafael Hinojosa Hidalgo, Santiago Campos García, Angélica Jiménez Sánchez, Esther Contreras, y Mariló Nieto Priego, de los que algunos unen a la fotografía su labor de articulistas. En la actualidad encontramos los estudios de Jesús Zafra, Nuria Fuentes, Sandra y José Vega, José Antonio Hinojosa Pérez, APL Estudios y Estudio Creativo, regentado por José Luis Álvarez y Elisabeth Pérez.

    Para terminar, señalar que José Antonio Hidalgo Pérez, Pepehache, es, a mi parecer, la figura más sobresaliente de las últimas décadas y en él se unen las dos líneas expuestas, la de los combativos y entusiastas profesionales y la de los creadores, auténticos artistas e investigadores en el arte fotográfico.

  • REPRESENTACIÓN DE LA VIRGEN DE LA CABEZA

    Un año más esta publicación nos deja que desde sus hojas contemos historias a quienes puede interesar. Y yo me siento contenta de poder dirigirme al resto de hermanas de tan señera cofradía de Alcalá la Real. Este año hemos decidido que el tema sea un comentario sobre las representaciones de la Virgen de la Cabeza. La que se encuentra en el Cerro de la Cabeza en Andújar y la del Cerro de San Marcos de Alcalá la Real. Vamos con la iliturgitana.

    La desaparición de la imagen de Nuestra Señora de la Cabeza impide saber su tipología y catalogación. Los que la vieron sin aditamentos como don José Pérez de Vargas, conde de Quintería, la describió, y Santiago de Morales Talero la transcribió en un interesante trabajo de iconografía en 1960, lo que ha permitido asegurar que se trataba de una Theotokos, con intercomunicación de sendos personajes, al modo del realismo gótico del siglo XIII, en correspondencia con el reinado de Fernando III que pudo entronizarla bajo la advocación de la Asunción, el nombre canónico de la imagen y de su santuario.

    Sigue un culto intensificado en los finales del Medievo eclosionando en el siglo XVI, con el levantamiento, por parte del arquitecto diocesano Andrés de Vandelvira, del nuevo santuario, aderezado del rico mobiliario entre lo que cuenta el arte, iniciado con el retablo de pintura que realiza Antonio Sánchez, el mejor pintor entonces en Jaén, seguido de la reja que en 1564 labraron los sobrinos del gran forjador Maestro Bartolomé de Salamanca, con la escena de la Asunción en la sobrepuerta al modo de medalla izada a los Cielos por dos ángeles mancebos, haciendo tangible la realidad de la Virgen titular, siempre oculta por velos, descorridos en contadas ocasiones.

    Al Renacimiento, con su carga de idealismo clasicista, sucede el naturalismo Barroco, persistente hasta alcanzar los neoclasicismos del siglo XVIII. Ahora lo que interesa es mostrar lo real y se impone el “vero retrato”, como lo aseguran los pintores en las cartelas que acompañan las obras. Con la teatralidad del Barroco, la escena principal, que es la Aparición, será el elemento esencial y, en ocasiones, repartiendo protagonismo con la romería de abril.

    Según la tradición, la Virgen, sobre una piedra, bajo la encina con el esquilón avisador del portentoso hallazgo y un par de aves en el ramaje, acaba de aparecerse al manco Juan de Rivas, de hinojos sobre el rebaño en el paisaje serrano, dejando visionar el santuario y las puntiagudas tiendas de lona blanca con banderolas que alberga la multitud romera pululante en el lugar.

    Es precisamente en el barroco cuando el sencillo devoto, precisaba la apoyatura de ese “vero retrato”, por ello en el siglo XVIII aparecen los camarines, para mostrar en lugar de ocultar. Ahora la divinidad se exhibe directamente, en habitáculos altos y alhajados, a modo de joyeles celestiales y misteriosos. El de la Virgen de la Cabeza de 1698, pudo ser pionero en Andalucía, así pues los camarines marcan el fin, o al menos la progresiva claudicación de las representaciones pictóricas de la Virgen.

    La imagen de la Virgen de la Cabeza alcalaína es diferente, adquirida en 1940 es obra del imaginero José Gabriel Martín Simón, escultor granadino. Su importe fue de 600 pesetas. Se trata de una imagen de vestir, no es talla de bulto, o sea, se tallan cara y manos y el cuerpo se cubre con vestimenta. Los ojos son de cristal, produciendo una mirada dulce y serena, cumplimenta el vestido un fajín de generala, con gesto de ofrecer a su Hijo para la salvación de los hombres.

    La imagen del Niño Jesús es posterior a la de la Madre, se trata de una escultura procedente de la imagen anterior, desaparecida en la Guerra Civil, y que una devota guardo y hoy luce en las manos de la Virgen, esta Niño Jesús puede ser del siglo XVI.

    Ambas imágenes están coronadas, la de la Virgen María, es antigua, del siglo XVII. Se trata de una pieza de plata sobredorada, fundida y labrada con incisiones, presenta un gran número de añadidos con el fin de suplir a algunas piedras manteniéndose los cabujones.

    Se le añaden atributos como es el madroño y el resplandor, es este obra de orfebrería en la que aparecen campanillas y ovejas, en recuerdo de la campana que oía Juan de Rivas cuando se le aparecio la Virgen mientras guardaba sus ovejas en la Sierra Morena. Y un apunte , la Virgen no es morena, tal vez porque el humo de las velas no han ensuciado su cara.

    Este año ha sido especial, la tarde del martes 24 de febrero esa tarde del martes, nos visitó la imagen peregrina de la Virgen de la Cabeza. Fue llevada en procesión hacia la Ermita de San Marcos, sede de la imagen de la Virgen de la Cabeza desde la fundación de su cofradía en 1561. La cofradía, una de las más antiguas que concurren a la romería en Sierra Morena, inició con esta procesión los momentos más singulares y cercanos a la expresión de su devoción a la Morenita. Las banderas e insignias dieron colorido y aires romeros al desfile, y los sones de la banda de música acompañaron con alegría a la Virgen peregrina y a la imagen alcalaína, que también subió en procesión hasta su ermita.

    Una vez allí, la celebración de la Eucaristía de despedida llenó también la pequeña Ermita de San Marcos, y muchos fieles tuvieron que participar desde el exterior gracias a la megafonía instalada.

    La imagen peregrina pernoctó en su ermita, acompañada durante gran parte de la noche por varios cofrades y devotos que quisieron estar junto a ella en oración antes de ser entregada a los fieles de la parroquia de Santa Lucía de Frailes en la mañana del 25 de febrero.

    Un encuentro de las dos imágenes grabado en el corazón de los hermanos y devotos que vistieron la jornada de luz, fe y devoción.

  • EL RETABLO DE SAN MARCOS EN LA ERMITA DEL MISMO NOMBRE DE ALCALÁ LA REAL

    El objeto de estas líneas es la aproximación a lo que, posiblemente, sea una de las primeras representaciones del pastor de Colomera. Sabido es que dentro de la ruta de Juan Alonso de Rivas hacia Sierra Morena, se encontraba Alcalá la Real. Y así debió saberse y comprenderse por la cofradía alcalaína, devotos y patronos del retablo que aquí se erigió a Nuestra Señora. La singular pieza se encuentra colocada en el testero norte de una capilla adosada a la nave de la iglesia -atribuida a Ginés Martínez de Aranda-, en el lateral del evangelio, justo frente a la puerta de entrada. En esta estancia sobresale, dentro de la simplicidad, su singular elegancia, especialmente en su cúpula de casetones, decorada al temple.

    El retablo es una obra sencilla, con el característico diseño de los del siglo XVI y de los templos del territorio de la antigua Abadía alcalaína. De traza similar aún podemos encontrar algunos en Santa Ana y en las Angustias.

    Tiene el retablo tres plantas (banco, cuerpo y ático) y tres calles. El banco está flanqueado por dos pedestales con motivos geométricos, que sustentan dos de las columnas superiores. Entre ambos, tres tablas pintadas (Dolorosa, Cristo Rey del Universo y Santa María Magdalena), separadas por sencillas molduras. El cuerpo del retablo es más complejo. La calle central presenta una hornacina, en donde está colocada hoy la imagen de san Marcos. Dicho hueco muestra en la parte superior una elegante venera ocupando todo el arco. Este espacio se jalona con dos columnillas de orden jónico, de fuste sogueado, sobre pedestales. Por encima de la venera aparece un dosel algo volado y festoneado, del que cuelgan borlas de madera. Siguiendo con el cuerpo, se indica que en la calle de la izquierda aparecen tablas con pinturas de san Jerónimo y san Francisco de Asís, una sobre otra. En la calle de la derecha, san Juan Bautista y el pastor Juan de Rivas. En los extremos del cuerpo, sendas columnas sogueadas, de orden corintio. El ático se forma con un segmento circular, que se apoya en un arquitrabe escalonado, que se alarga progresivamente; un friso con tres rosetas, y una cornisa. En la tabla central aparece la efigie del Padre Eterno, y en las laterales motivos florales.

    La técnica utilizada es de pintura al óleo sobre tabla para las escenas hagiográficas, y dorado y policromía variada para la estructura del retablo. Es obra de madera, incluidas las pequeñeces (borlas, rosetas…) Obviando las medidas, hay que señalar que no es de grandes proporciones (230 x 165 cms.). Acaso interese más la iconografía: Dolorosa: Busto de María, encerrado en una mandorla apaisada. La Virgen cruza sus brazos sobre el pecho y tiene la mirada baja, abstraída. Cristo Rey: Enclavado en otra mandorla se presenta la imagen de Cristo, de medio cuerpo, bendiciendo “a la griega” con su mano derecha, y portando en la izquierda el globo coronado de la cruz. Recuerda a los Cristo-jueces, pero con otros atributos. Santa María Magdalena: Es la característica de la mujer arrepentida, mirando al Crucifijo. Y, como las anteriores, incluida en una mandorla. San Jerónimo: Semidesnudo y arrodillado lleva una cruz en su mano izquierda y una piedra en la derecha, golpeándose el pecho, escena propia del anacoreta en la cueva del desierto. A la derecha aparece una figura que acaso pueda representar la vanidad. San Francisco de Asís: La escena es la de la estigmatización en el monte de la Verna. El poverello aparece hincado de rodillas, mirando al Cristo-serafín, del que salen unos chorros de sangre que alcanzan el cuerpo del santo. San Juan Bautista: Se muestra sentado, con el Cordero en su falda, portando una cruz con su mano derecha, queriendo mostrarla. Los rasgos del santo son de un adolescente, al gusto de los artistas del quattrocento. El pastor Juan Alonso de Rivas: Es de especial interés, porque, probablemente, sea de las más antiguas representaciones gráfica del colomereño. Aparece arrodillado, rodeado de ovejas, con su cayado, en actitud orante y la vista puesta en la hornacina central del retablo, donde siempre estuvo la imagen de Nuestra Señora. En segundo plano se ve una encina y una campanita, aquella que refiere la leyenda de la aparición, aquella que orientó al pastor hasta el lugar donde recibió la revelación. Durante bastante tiempo, tratadistas e investigadores quisieron ver en el personaje a san Isidro Labrador, pero la campanita, la postura y el lugar de la tabla no plantean duda alguna. El Padre Eterno: Es la tantas veces representada imagen de Dios, como venerable anciano sobre nubes, bendiciendo con su mano derecha y colocando su izquierda sobre el globo, como Creador del Universo.

    Pastor de Colomera

    Se desconoce el autor del retablo, pero lo venimos atribuyendo a algún miembro de la familia de los Raxis, escultores, pintores y retablistas nacidos en Alcalá, descendientes de un artista italiano. Fueron miembros de ella Pablo de Rojas, escultor, maestro del también alcalaíno Juan Martínez Montañés; Pedro de Raxis, que se le conoce como el padre de la estofa, que dejó casi toda su obra en Granada; Gaspar de Ragis, policromador, que trabajó en Sevilla; y otros menos conocidos, como Melchor, Pedro, Nicolás, Miguel, y el propio italiano, conocido también como Pedro Sardo o de Raxis.

    Esta obra debió hacerse en la segunda mitad del XVI (¿1588?). Se ignora por el momento su patrocinio y financiación. Si conviene reseñar que hasta el siglo XIX (acaso 1865), fue el lugar donde se veneró la imagen de Nuestra Señora de la Cabeza. La hermandad se fundó en 1560-61. En la actualidad la imagen de la Virgen se encuentra en la capilla y retablo mayor y su cofradía, de las más antiguas de la provincia, se encarga del mantenimiento de la ermita, que pertenece a la parroquia de Santa María la Mayor.

    También en relación con nuestro retablo, hay que anotar que se encontraba en pésimo estado, atacado de carcoma y humedades, que habían deteriorado seriamente la propia estructura y las tablas de pintura. El craquelado se ensañó cruelmente en algunas de las efigies, haciendo desaparecer parte de sus perfiles. La intervención en 2011, llevada a efecto por el restaurador José Luis Ojeda Navío y patrocinada por el Ayuntamiento alcalaíno, ha supuesto una actuación ejemplar y redentora de esta pieza de nuestro patrimonio.

    Miles de devotos alcalaínos, a lo largo de los siglos, siguen mirando al Santuario como casa de la Madre, como postrera meta de júbilo y consuelo para el imperecedero trashumante.

  • ORTO Y OCASO DE LAS SALINAS DE FILIQUE

    La sal empleada además de como condimento y conservante de carnes y pescados, como complemento de la alimentación del ganado lanar y caprino, la sal era objeto de un activo comercio. La documentación registra la existencia de salinas en el litoral Mediterráneo y Atlántico, pero también había salinas de interior o eras de sal, aprovechando la existencia de pozos de agua salada como los de Espejo, La Maláha, Baeza o Alcalá la Real.

    La explotación de las salinas había sido desde antiguo uno de los principales monopolios de la Corona. Sin embargo, en Andalucía habían sido cedidas por los reyes a los concejos y a particulares, si bien, estos últimos tenían la obligación de no poder vender sal hasta que los vecinos de la ciudad estuviesen debidamente abastecidos.

    En Castillo de Locubín existieron unas salinas llamadas de Filique, su origen viene dado por la propia estructura de los materiales que componen los suelos, ocupando la campiña que recorre el río Guadalbullón y otros de la margen izquierda del Guadalquivir que, al salvar vertientes pronunciadas, han abarrancado sus aguas dejando al descubierto materiales secundarios de tipo salino que constituyen parte del roquedo de la campiña. A esto se debe la existencia de numerosos arroyos salobres. Se trata, pues, de cursos salados de agua que discurren por varios puntos del amplio territorio que comprendía el concejo, siendo aprovechados para la extracción de sal por el sistema de evaporación de las aguas en depósitos de poca profundidad y mucha extensión, fabricados al margen de los cauces, en zonas soleadas al cobijo de vientos, lo que, junto con el clima favorable de escasas lluvias y moderadas temperaturas medias anuales, favorecía la extracción de sal a bajo costo.

    Hay que señalar que la producción salinera no requiere de una técnica muy depurada. En realidad en sus fases más primitivas se trata de una simple recolección. En la Edad Media la condición fronteriza de Alcalá la Real, debió pesar considerablemente en sus actividades, incluidas las relacionadas con la sal. En realidad, aparte de un comercio de corto o medio radio, la ganadería debió aprovecharse de las salinas castilleras. Los textos ponen de manifiesto la importancia de las salinas, en unos momentos en que el Estado se esta configurando como el propio de una sociedad capitalista.

    Por lo que respecta a la técnica de la extracción de la sal, a falta de un estudio arqueológico riguroso, podemos afirmar que era doble; por un lado las marmotas formadas entre las piedras de los manantiales, eran arrancadas con picos; de otro, las aguas saladas se recogían en una alberca, denominada calentador, en donde estaban unos 8 días, hasta que pasaba a diferentes albercas, en donde tardaba en conseguirse la sal 10 días con tiempo propicio, o en caso de que no lo fuese, de 15 a 20 días. Durante ese tiempo, se iba peinando la sal, es decir, amontonándola en el centro de cada estanque. Luego, se sacaba al secadero, en donde se apretaba con piedras, para que perdiese humedad y obtuviese un color blanquecino y un olor agradable.

    Para dar salida al producto se hacía a través de los caminos y veredas de épocas remotas, como suele ser habitual en este tipo de antiguas vías de comunicación, camino arriero y vía pecuaria tenían un mismo trazado. En el pasado la Sierra Sur dependía de una economía en gran parte ganadera, completada con la fértil agricultura de regadío en las zonas cercanas a ríos, arroyos y fuentes. La explotación no era directa sino por el sistema de arrendamiento, ya generalizado en las salinas castellanas a partir del siglo XII. A cambio de una renta anual, la explotación y mantenimiento de las salinas corría a cargo de los arrendatarios. De este modo se aseguraba el beneficio al propietario y a la vez se desprendía de los problemas de explotación, comercialización y transporte.

    Las salinas de Filique eran bienes de propios, se trata de bienes por lo general inmuebles, que pasaban a ser propiedad del concejo municipal y que no estaban asignados al uso colectivo de los vecinos, sino a producir a través de su explotación unas determinadas rentas, aunque no aparecen en las fuentes designados como tales hasta el siglo XIV tienen un origen muy anterior. Por lo que se refiere al destino final de las rentas obtenidas de la explotación de estos bienes, en varias disposiciones de nuestro derecho histórico se compele a las autoridades locales a que los maravedís de las rentas de propios solamente se gasten en cosa de provecho común, con obligación de no gastarlos en fiestas ni alegrías, ni en comidas ni en bebidas, ni en otras cosas no necesarias al bien común de la dicha ciudad villa, bajo pena de que si lo gastaren o libraren como no deben, que lo paguen de sus bienes.

    Estas salinas dejaron huella en el reportero gráfico Pier María Baldi, en la expedición que Cosme III de Médicis hizo por España y Portugal entre septiembre de 1668 y octubre de 1669, el nobile toscano se embarcó para realizar un asombroso viaje por España y Portugal, relatado por varios de sus acompañantes y fijado en la memoria con 129 acuarelas realizadas por el pintor barroco y arquitecto Pier Maria Baldi, que hizo de reportero gráfico de la expedición. Baldi era un arquitecto y pintor sin brillo ni importancia que ha pasado a la historia del arte gracias a las acuarelas que realizó durante el viaje. El texto es de Lorenzo Magalotti que dice: Partió su alteza el 15 (de diciembre de 1668) al amanecer tras oir misa, pues iba a ser una jornada muy larga, y fue a refrescarse al Cortijo del Salitral, a cinco leguas de Castro. Hasta Baeza, que hay dos leguas …

    Traemos en esta ocasión lo contenido en el libro de Actas del Archivo alcalaíno en acta de 3 de mayo de 1856, en la que se nos hace un breve resumen del devenir de las salinas castilleras tras la independencia de Castillo de Locubín de Alcalá la Real en 1836.

    A los 20 años del hecho el alcalde constitucional de Castillo se dirige al Gobierno Civil de la provincia, solicitando que tras la división de términos el caudal de propios de las minas de Filique le habían sido adjudicadas a Castillo, y por falta de documentos no habían podido hacer los pagos que ahora les reclamaba la Hacienda, un monto de 1.210 escudos que debido a que la salina esta inutilizada han debido hacer efectivos de la Depositaría de Fondos Municipales.

    Quince días más tarde de este escrito se recibe en Alcalá una comunicación que hace el Gobierno Civil de la Provincia sobre la Real Ejecutoria ganada por Alcalá en 1649 a Diego Mendez Enriquez, arrendador que fue de las salinas de Andalucía, no solo de las marítimas, sino también de las de tierra adentro. El año 1636 no se fabricó sal para surtir al vecindario castillero y alcalaíno, así como a otros lugares del entorno. Por ello no se realizó el pago de 1.210 reales anuales que el arrendador de la sal ha de efectuar a la Real Hacienda, pago que se venía realizando desde que las salinas empezaron a pertenecer a la Corona en 1631, por Real Cédula de 3 de enero de ese mismo año, y cuyos puntos más interesantes son:

    En primer lugar el Real Privilegio de Cesión que que los señores Alfonso el Onceno hizo a la ciudad del pueblo de Locubín y su Castillo y su término y todo cuanto contenía exceptuando unicamente el molino que quedase por la retención del Castillo, y cuyo privilegio hecho en Burgos 12 de mayo 1383, se funda la propiedad de las salinas.

    En segundo lugar la sentencia que de vista que es de dicho pleito dio el Consejo y Contaduría Mayor de Hacienda en 21 de agosto de 1643 de que el dicho Diego Mendez Enriquez pagase a la ciudad los referidos 1.210 reales de renta anual que le correspondía por la propiedad de la Salina de Filique que reclamaba con más el perjuicio que sufrió el vecindario por haversele surtido de sal los puntos más distantes que el de Filique pagando el consiguiente aumento del precio de las condiciones y así mismo los gastos del pleito.

    En tercer lugar la sentencia de revista dada por el mismo Consejo en 20 de julio de 1647 confirmando lo de vista en todas sus partes con la particularidad de que uno de los alegatos a la parte contraria era el de no haber presentado la ciudad el título original de la salina y prueba que lo era el que obraba en los autos, puesto que el Consejo desestimó el alegato y confirmó o ratificó la providencia. El dicho título es privilegio de cesión del pueblo de Locubín, su Castillo y su término, el cual integró con su confirmación y demás requisitos obra copiado en la ejecutoria de que se trata. Estos son los antecedentes que tiene la ciudad a cerca de la Salina de Filique y que debieron darse testimoniados cuando no originales al pueblo del Castillo al tiempo de la emancipación y cuando la salina le fue consignada en su caudal de propios.

    Recapitulemos, las salinas se trata de un patrimonio concejil en el que la corona no monopoliza su explotación ya que Alcalá había conseguido un privilegio por el que Alfonso XI dona el término de Castillo de Locubín a Alcalá en donde van incluidas las salinas. La explotación no era directa sino por el sistema de arrendamiento, a este se accedía por el sistema de puja en pública subasta, adjudicándose el contrato a quienes ofrecieran más cantidad, los encargados de la explotación, por cinco años para las salinas, eran, vecinos del territorio. Hay que suponer que si la explotación se efectuó por arrendamiento, correría a cargo de los salineros el transporte e incluso la comercialización, de la que nada se puede decir por la carencia de noticias. Sobre el transporte se sabe que la sal servida a los miembros del cabildo, como pago de parte de la renta anual, había de ser puesta en sus casas. Medios de acarreo aunque no se especifican, por el emplazamiento de las fuentes de extracción, pudiera colegirse su traslado a lomos de animal como vemos en la acuarela de Baldi.

    En España, entre las rentas estancadas se hallaban la de la sal, o de salinas. La venta de sal estaba absolutamente prohibida en los lugares en que se producía. Los particulares no podían importarla del extranjero, ni tampoco revender la adquirida y no consumida. La reglamentación de las salinas tuvo que esperar hasta el 1338 con el ordenamiento de Alfonso XI determinando finalmente la propiedad de estas, las diferentes medidas de extracción, los diferentes puntos con los que podía

    comerciar, que sal podía entrar en cada territorio en lo llamado como el primer estanco de la sal, que posteriormente sentó las bases para el tan famoso estanco de la sal de Felipe II, y finalmente una cuota de consumo sobre esta. Además de ello, también promovió leyes sobre los alfolíes y el precio de las fanegas, los cuales solían costar entre 4,5 y 6 maravedíes cada una. La sal fue tan importante que sería objeto de tasas e impuestos por parte de la corona con el fin de beneficiarse de su importancia, y además obtener un control de su proceso de extracción y comercialización. El impuesto más importante fue la gabela de la sal. A pesar de ello, no solo se gravaba la propia

    sal, sino que también se gravaban productos en los que era necesario la sal para su producción, como por ejemplo la manteca de cerdo o los propios pescados. La sal, a pesar de aparecer en muchas medidas legales, no fue incluida en el pago de los diezmos por ser un bien de la hacienda real.

    El estanco de la sal comenzó en la Edad Media y se mantuvo sin interrupción hasta muy avanzado el siglo XIX. Mientras que pervivió el estanco, la producción de sal podía estar en manos privadas pero en la consideración de que se trataba de una concesión gubernativa a favor de los particulares, los cuales explotaban en el dominio público salinas, minas y pozos. Sin embargo, la comercialización permanecía en las exclusivas manos del Estado, que no permitía aprovisionarse del género fuera de los reales alfolíes o almacenes de la sal y toldos o tienda de venta de la sal al por menor, establecidos por la Hacienda.

    En un legajo custodiado en el Archivo Municipal alcalaíno encontramos una serie de documentos referentes al pago desde las salinas de Alcalá al Muelle de Málaga. A lo largo del siglo XVI fueron varios los informes redactados apoyando la construcción de un abrigo para los buques que llegaban a Málaga. En 1526, el visitador Ramiro Núñez de Guzmán informó al rey de que a esta ciudad … fáltale un muelle, del cual hay algún principio, y con poca costa se podría hacer…

    En el legajo alcalaíno podemos leer: La ciudad tiene consignado en la renta de las salinas la paga del muelle y el salario del preceptor de gramática, y porque está aquí un alguacil con 500 maravedíes, será para mí un gran gusto y lo recivirá la ciudad en que acuerda de lo que se cumple por la ciudad se den doze mil maravedíes y quedaré muy agradecido del cuidiado que V.M. a de tomar… Fechado en 1609 y firmado por Francisco Toreda continúa informando que los 12.000 maravedíes se entreguen al mayordomo de propios para pagar el muelle de Málaga.

    En la misma pieza documental nos encontramos otros recibos de haber entregado dinero para las obras del muelle, y todas procedentes de las salinas de Filique. Como el recibí fechado en 24 de diciembre de 1609 en el que Gabriel Díaz, alcalde de la villa de Castillo de Locubín, que entrega a Francisco Alonso vecino de Alcalá la Real, 1.000 maravedíes que recibe Gabriel Díaz. O la carta que escribe el corregidor Fernando de Ágreda y Cristóbal Méndez, comisario, para que se den 12.000 maravedíes para las obras del muelle de Málaga.

    Las salinas de Filique supusieron un hito en la economía castillera, tan es así que los viajeros de épocas remotas dejaron bellos retratos de ellas. La sal elemento trascendental en las personas y animales contó con un remanso de producción en Castillo de Locubín del que solo quedan vestigios de un pasado glorioso.

  • LA INTITULACIÓN, ANALISIS HISTÓRICO EN UN DOCUMENTO DE CARLOS V

    La Intitulatio o Intitulación es aquella parte del preámbulo de los documentos donde aparece el nombre, títulos, posesiones y demás atributos del autor del documento. Los documentos reales solemnes llevan todos el título largo, o grande, del rey y reflejan la Historia de España. Lo hace desde su nacimiento, en los pequeños reinos y condados medievales, hasta su crecimiento y unión definitiva, así como su expansión tanto por Europa, como al otro lado del Océano.

    Se trata de la carta en la que D. Carlos, en unión con su madre doña Juana, que hasta el momento de su muerte en Tordesillas, en abril de 1555, figura en todos los documentos reales, ordena ejecutar la sentencia pronunciada por el presidente y oidores de la Real Audiencia de Granada el 24 de enero de 1552, por la que se declaran Libres y esentos de todos e cualesquier pechos e derechos servicios e imposiciones … a los vecinos e moradores de Alcalá la Real y su villa del Castillo de Locubin … y que les sea guardado el privilegio del rey don Alonso del que en dicha sentencia se hace memoria.

    LA TITULACIÓN. TEXTO Y COMENTARIO

    Don Carlos por la divina clemencia emperador semper augusto, Rey de Alemania. Doña Juana su madre y el mismo don Carlos, por la misma gracia, Reyes de Castilla,de León, de Aragón, de las dos Cecilias, de Iherusalem, de Navarra, de Granada, de Toledo, de Valencia, de Gallizia, de Mallorcas, de Sevilla, de Cerdeña, de Córdova, de Corcega, de Murcia, de Jahen, de los Algarves, de Algezira, de Gibraltar, de las Yslas de Canaria, de las Yndias islas e tierra firme del mar océano. Condes de Barcelona, señores de Vizcaya e de Molina. Duques de Athenas e de Neopatria. Condes de Rusyllon e de Cerdaña. Marqueses de Oristan e de Gociano, archiduques de Austria, duques de Borgoña e de Bravante. Condes de Flandes e de Tyrol. Etc.

    ANÁLISIS HISTÓRICO

    Reyes de Castilla y León

    Estos dos reinos nacen del reino Asturiano, primer núcleo de la reconquista frente a la conquista musulmana del año 711. En su expansión hacia el sur, Asturias se convierte en reino de León, mientras que en su frontera oriental una serie de castillos dará origen al condado de Castilla, que mas tarde será convertido en reino por el testamento del rey navarro Sancho III el Mayor. Ambos reinos quedaron unidos de forma definitiva por Fernando III el Santo, hijo de Alfonso IX rey de León y Berenguela reina de Castilla, el año 1230.

    De Aragón

    En sus orígenes fue un pequeño condado pirenaico junto al río del que toma su nombre, con capital en Jaca. Dependió primero del emperador Carlomagno y sus sucesores, los carolingios y después de los reyes de Navarra. Fue elevado a categoría de reino por el testamento de Sancho III el Mayor. Sus reyes Pedro I y Alfonso I, su hijo, conquistaron Huesca y Zaragoza. A Ramiro II, el Monje, hermano y sucesor de éste, le sucede su hija Petronila, que gracias a su matrimonio con Ramón Berenguer IV, Conde de Barcelona, se unen Aragón y Cataluña. Su biznieto, Jaime I, reconquista Valencia quedando así constituida la Corona Aragonesa integrada por los reinos de Aragón y Valencia y el. Principado de Cataluña. Este es un conjunto de condados en la zona meridional de los Pirineos Orientales, cuya titulación figura posteriormente, tras los reinos.

    De las dos Secilias

    Comprende los reinos de Sicilia y Nápoles.

    Sicilia: Esta isla fue conquistada por Pedro III de Aragón en 1282, basado en los derechos de su esposa Constanza, nieta del emperador Alemán Federico II, rey de Sicilia por su madre, hija y heredera del último rey normando de la isla.

    Nápoles: Alfonso V de Aragón fue declarado sucesor de este reino por su última poseedora, pero tuvo que luchar con quién había sido declarado sucesor anteriormente, un duque de Anjou, al cual venció como la había hecho su antepasado Pedro III, con otro Anjou. Alfonso V, por carecer de hijos legítimos dejó Nápoles a uno de sus bastardos, pero la Corona Aragonesa pasó a su hermano Juan II, padre de Fernando el Católico, y fue este último quién unió Nápoles a la Corona, el año 1502, al ser destronado su rey acusado de entendimiento con los turcos.

    De Jerusalén

    Reino que teóricamente, pertenecía al de Sicilia por haber obtenido Federico II (el abuelo de Constanza la esposa de Pedro III) derecho a él por dos motivos: uno haberse casado con su hija del último de sus reyes cristianos, y otro haber adquirido condominio del reino por pacto con su soberano musulmán, en la VI Cruzada.

    De Navarra

    Nace, a principios de la Reconquista, como un pequeño reino alrededor de Pamplona que poco a poco, se va engrandeciendo por conquistas y matrimonios, hasta el punto de reunir, bajo Sancho III el Mayor, a casi toda la España cristiana. Pero ésta quedará dividida al repartirla el rey, por su testamento del año 1035, entre sus hijos. Además la creación de dos nuevos reinos, sobre los condados de Castilla y Aragón, cierra a Navarra la expansión hacia Al-Andalus, y la lleva a inclinarse hacia Francia, sin que por ello olvide a la Reconquista, como prueban la presencia de Sancho VII el Fuerte, en la batalla de las Navas de Tolosa (1212), en ayuda de Alfonso VIII de Castilla, y la de Felipe III el Noble en el cerco de Algeciras de Alfonso XI. Donde, por cierto, murió el Navarro en 1244.

    De Granada

    El último reino musulmán de España tiene sus orígenes en un personaje jiennense, Muhammar ben Yusef ben Nasar señor de Ariona, que supo darse cuenta de las excelentes condiciones defensivas del sudeste de Andalucía y, con tal de ser respetado en estos territorios conquistados por él, no dudó en rendir vasallaje a Fernando III y entregarle sus tierras de Jaén.

    De 1231 a 1492 veinte reyes de su dinastía, los Nazaríes, desarrollaron una refinada cultura y se sostuvieron en parte por la ayuda de los musulmanes africanos; pero, sobretodo, por la división de los reinos cristianos. Cuando éstos se unen con Isabel y Fernando bastarán diez años de guerra para que Granada sea entregada, el 2 de enero de 1492, por su último rey Muhammand XII, Boabdil, que durante esos años, había tenido que luchar, además, contra otros dos reyes, su padre Muley Hazen y su tío Muhammad el Zagal.

    De Toldedo

    La conquista de la antigua capital del reino visigodo por Alfonso VI, el año 1085, tuvo una enorme repercusión en el mundo de entonces. Tanto el cristiano europeo como el musulmán africano.

    De Valencia

    Como vimos anteriormente fue tomada a los musulmanes por el rey aragonés Jaime I el Conquistador.

    De Galicia

    Fue el más poblado de los dominios de los reyes asturianos, conservando el prestigio anterior de haber sido reino de los suevos en la época visigoda y, sobre todo, el adquirido posteriormente a principios del siglo IX, por el descubrimiento de un sepulcro antiguo en Iria Flavia que se atribuyó al apóstol Santiago.

    De Mallorca

    Jaime I conquista, en 1229, las islas de Mallorca e Ibiza, creando con ellas un reino para su segundo hijo. Más tarde su nieto, Alfonso III se apodera de Menorca y, a mediados del siglo XIV,

    Pedro IV el Ceremonioso anexiona a la Corona Aragonesa el conjunto de las islas Baleares, con el nombre de Mallorcas.

    De Sevilla

    Cabeza de uno de los más cultos reinos de taifas musulmanes fue conquistada por Fernando III el Santo el año 1248.

    De Cerdeña

    Desde el siglo XIV su historia está unida a la de Aragón que, al ser la primera potencia naval

    del Mediterráneo, no podía permitir que las continuas guerras de los habitantes de esta isla estorbaran su navegación. Después de someter numerosas sublevaciones la isla quedó, en 1409, completamente pacificada y unida, con fuertes lazos culturales y amistosos, a la Corona Aragones.

    De Córdoba

    Capital del Califato del siglo X, se la llamó “el ornato del mundo” por su belleza y su cultura. Fernando III la conquista el año 1235.

    De Córcega

    Anexionada por Aragón en la misma época y por los mismos motivos que Cerdeña.

    En 1559 fue cedida a Génova por Felipe II.

    De Murcia

    Fue incorporado a Castilla este reino por Alfonso X el Sabio cuando aún era príncipe, el año 1241. Veinte años después, ya rey, estuvo a punto de perderlo por el levantamiento general de los mudéjares(musulmanes súbditos de los cristianos), apoyados por el rey de Granada, vasallo infiel, y el rey almohade de Túnez. Ocupado Alfonso en las plazas andaluzas no puede acudir a Murcia, pero su suegro, Jaime I de Aragón, recobró el reino y lo entregó generosamente a su yerno el rey Sabio.

    De Jahén

    Durante el cerco de esta ciudad por Fernando III, en diciembre de 1245, el rey de Granada acudió a su campamento y, como hemos dicho antes, firmó pacto de vasallaje y le entregó la ciudad.

    De los Algarves

    Esta comarca del sur de Portugal y al oeste de la península(“al-Gharb en árabe es poniente)

    fue motivo de disputa entre los reyes castellanos y portugueses hasta que Alfonso X el Sabio la entregó como dote a su hija Beatriz al casarla con el rey portugués Alfonso III. Pero como en tantas ocasiones el recuerdo histórico del dominio permanece en la “intitulatio” o intitulación.

    De Algeciras

    La conquista de esta ciudad por Alfonso XI, el 27 de marzo de 1344, tras un duro cerco de veinte meses, supone el fin del “problema del Estrecho” al culminar, con esta victoria, la del Salado de cuatro años antes, que salvó a Tarifa y cerró la puerta de España a África.

    De Gibraltar

    Conquistada esta plaza por Fernando IV se pierde en época de su hijo Alfonso XI quien muere en su cerco, cuando intentaba recuperarla el año 1350. Y pasará más de un siglo antes de que sea recobrada, en época de Enrique IV. Para perderse tras doscientos cincuenta años, al ser ocupada por los ingleses el año 1704 en la Guerra de Sucesión entre Felipe V y el archiduque Carlos de Austria. Ocupación que, aunque el Tratado de Utrech (1713) consolidará, no fue admitida ni por Felipe V ni por sus sucesores, Fernando VI y Carlos III, quienes intentaron su recuperación en repetidas guerras del siglo XVIII, sin conseguirlo; aunque sí nos fue devuelta en 1782 la isla de Menorca, que también se había perdido en Utrech.

    De las Islas de Canarias

    Desde el siglo XIV varias expediciones particulares, aunque al servicio de la Corona Castellana, conquista algunas islas, y se continúan con conquistas menores en el siglo XV, hasta que los Reyes Católicos, de 1477 a 1496, por una sistemática guerra conquistan todas y las incorporan a la Corona.

    De las Indias e tierra firme del mar océano

    Las Indias: A las tierras descubiertas por Cristóbal Colón en 1492 se les dio este nombre por creer formaban parte de las Indias del continente asiático. Muy pronto se comprobó que no era así, aunque Colón nunca lo aceptará, y España mantuvo siempre en su lenguaje oficial el nombre de Indias. Solo agregó posteriormente el calificativo de Occidentales para distinguirlas de las verdaderas, asiáticas u Orientales.

    El nombre de América se extendió por toda Europa a partir de 1507, con la publicación de la Cosmographie de Waldsemuller que incluía una carta de Américo Vespucio. Éste era un florentino, afincado en Sevilla, que había tomado parte, de 1497 a 1503 en cuatro viajes de exploración a las Indias, a las que él llamó en esa carta mundo nuevo y que, injustamente, se convirtió en el mundo de Américo o América. Islas e tierra firme: Ya en 1502, por contraste con las primeras tierras descubiertas en las islas del archipiélago antillano, se empezó a llamar Tierra Firme a la tierra continental de la costa colombiana y centroamericana del mar Caribe. Mar Océano: El Atlántico, nombre debido a los griegos, se convierte en la Edad Media en Mar Tenebroso, donde se creía terminaba el mundo. De ahí el nombre del cabo gallego: Finisterre. A veces, se agrega a este título de islas e tierras, la frase: descubiertas e por descubrir.

    Conde de Barcelona

    En los primeros tiempos de la Reconquista surgen una serie de condados en los aledaños de los Pirineos Orientales que, unidos bajo la protección del emperador Carlomagno, formaban una marca, territorio defensivo de frontera, que por su origen visigodo se llamó marquesado de Gotia en su totalidad y Marca Hispánica en sólo su parte meridional. Con la decadencia de los descendientes de Carlomagno, los carolingios, la Marca Hispánica se independizó y tomó el nombre de Principado de Cataluña con su cabeza en Barcelona por la mayor importancia de este condado y de su capital.

    Señor de Vizcaya e de Molina

    El señorío de Vizcaya lo incorpora a la Corona Castellana el rey Juan I (1379- 1390) que lo había heredado de su madre, doña Juana Manuel, sobrina del señor de Vizcaya don Juan Núñez de Lara, que lo había sido por su matrimonio con doña María López de Haro hija del último descendiente del fundador del señorío, Iñigo López “Ezquerra” o el “zurdo”.

    Los señores de Vizcaya oscilan entre Navarra y Castilla hasta inclinarse definitivamente por ésta, cooperando con gran brillantez en la Reconquista desde Fernando III a Alfonso XI. El primer alcaide de Alcalá de Benzayde nombrado por Alfonso XI, según el Poema o Crónica Rimada de este rey, fue don Diego López de Haro, hijo de don Lope el Chico hijo tercero del undécimo señor de Vizcaya, que había quedado muy heredado en Baeza, cuando su padre volvió a Vizcaya tras participar en la conquista de Sevilla.

    El señorío de Molina se ubicaba alrededor de esta población amurallada y con importante castillo perteneciente ahora a la provincia de Guadalajara. Pasó a la Corona Castellana con la reina doña María de Molina, abuela y tutora de Alfonso XI, hija del infante don Alfonso de Molina, hermano de Fernando III el Santo, cuya primera mujer había sido la última señora de Molina.

    Duque de Atenas e de Neopatria

    La famosa expedición de catalanes y aragoneses a oriente, llamados por el emperador Andrónico para defender el imperio bizantino de los turcos, tuvo como resultado la creación de un Estado catalán en Grecia que duró más de ochenta años (1311-1390), integrado por los ducados de Atenas y Neopatria bajo la protección de la Corona aragonesa.

    El grueso de la expedición estaba compuesto por hombres dedicados exclusivamente a la guerra, llamados almogávares, dirigidos por nobles catalanes bajo el mando de Roger de Flor. El asesinato de este por los bizantinos, envidiosos de sus éxitos en Asia Menor, provocó, por una parte, la violenta reacción de sus tropas que ha pasado a la historia con el expresivo nombre de venganza catalana, y, por otra, el establecimiento de éstas en tierras griegas

    Conde de Ruysellón y de Cerdaña

    El Rosellón, condado pirenaico catalán con capital en Perpiñán fue cedido, tras los pasados y largos enfrentamientos de Fernando el Católico, con reyes franceses, por Felipe IV a Francia en el año 1659 en la llamada paz de los Pirineos.

    La Cerdaña, comarca catalana con capital en Puigcerdá, aunque fue ocupada en varias ocasiones por Francia, ésta siempre fue obligada a devolverla.

    Marqués de Oristán e de Gociano

    Oristán, ciudad de la costa occidental de Cerdeña con un imponente castillo elevado por los aragoneses.

    Gociano o de Gotia. Ya vimos antes que el conde de Barcelona fue marques de Gotia durante el siglo IX.

    Archiduque de Austria

    Aparecen ya los títulos de la dinastía Habsburgo-Borgoña o Austria-Borgoña, correspondientes a la herencia de Felipe I el Hermoso, marido de la reina Juana, e hijo de Maximiliano de Austria y María de Borgoña.

    Austria era la marca oriental (ostermark) del imperio de Carlomagno. En 1263 Rodolfo de Habsburgo, elegido emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, decide crearse un estado patrimonial sobre las tierras de Austria, y otras cercanas, con el título de marqués que, posteriormente, al engrandecerse sus dominios fue elevado a ducado y mas tarde a archiducado, cuando la dignidad imperial que era electiva se convierte casi en hereditaria en la dinastía de los Habsburgo, desde Alberto II y Federico III. Este ultimo padre de Maximiliano I, abuelo de Carlos V.

    A partir de Fernando I, hermano y sucesor de Carlos V en el Imperio, los hijos e hijas del emperador llevaron el titulo de archiduques y archiduquesas.

    Duque de Borgoña

    Nace el ducado de Borgoña por el testamento del rey francés Juan II el Bueno (1364) que deja este como feudo, al segundo de sus hijos, el cual no tarda mucho en independizarse de Francia, al par que aumenta extraordinariamente sus dominios, por conquistas territoriales y, sobre todo, por su matrimonio con Margarita de Flandes que le aporta las ricas ciudades mercantiles de los Países Bajos, constituyéndose Borgoña en el centro político-cultural más importante del siglo XV. Hasta el punto de que el Renacimiento flamenco-borgoñón es comparable, en su transcendencia, al Quatrocento italiano.

    En Dijón, capital de la Borgoña, se encuentra las artísticas tumbas del gótico final donde yacen sus duques. Entre ellos Carlos el Temerario, bisabuelo de Carlos V y padre de María de Borgoña.

    En la guerra que esta ultima y su marido, Maximiliano de Austria, sostuvieron con el rey francés Luis XI perdieron la Borgoña, que ya nunca pudo ser recuperada, pese a la constante aspiración y esfuerzos de Carlos V, que recomienda a su hijo Felipe II tenga siempre presente a Borgoña nuestra patria, y que introduzca en España el ceremonial y la etiqueta borgoñones.

    Duque de Bravante

    La provincia de Bravante era una de las más importantes de los Países Bajos, que entonces englobaban lo que hoy llamamos Benelux, en ella se encuentra Bruselas, donde se reunían los Estados Generales, en los que estaban representados todos los dominios del Estado Borgoñón, y Lovaina, la capital cultural con su famosa universidad.

    Duque de Milán

    El ducado de Milán, feudatario del imperio que ocupaba parte de la Lombardía al norte de Italia, era importantísimo, no solo por sus ricas ciudades sino por ser imprescindible vía de comunicación entre los dominios españoles de Nápoles y los Países Bajos. A la extinción de la dinastía reinante, los Visconti, Francisco I intentó ocuparlo alegando parentesco y ésta fue la causa, de la primera guerra de este rey con Carlos V, que terminó con la derrota de Pavía en la que cayó prisionero el rey francés.

    El emperador concedió la investidura a Francisco de Sforza y, a la muerte de éste, a su hijo, el futuro Felipe II.

    Conde de Flandes

    Fue creado este condado por los carolingios como marca para la defensa de la costa del Mar del norte contra los normandos. Fue el primero de los títulos del joven Carlos que nació en su capital, Gante.

    Conde de Tirol

    Formaba parte este condado de los dominios de Austria desde sus comienzos. Verdadera encrucijada de caminos en los Alpes Orientales comunicaba con Italia a través del paso de Brenner hacia la comarca de Trento, o Tirol meridional.

    En su capital, Insbruck, se encontraba el célebre sepulcro de Maximiliano I con un cortejo de figuras gigantescas de bronce que encarnan su genealogía. Y en Insbruck gustaba Carlos V de establecerse, sobre todo cuando el Concilio se preparaba a Trento, ciudad entonces imperial, aunque hoy es italiana.

    Ecétera

    Aquí se incluyen otros muchos dominios, como el Franco Condado, Luxemburgo y ciudades italianas, verdaderas repúblicas bajo la soberanía imperial, como Siena y otras.

    CAMBIOS POSTERIORES EN LA INTITULACIÓN

    Hasta la anexión de Portugal, el llamado título largo de los reyes se conserva exactamente igual, pero a partir de 1584, se reorganiza de la manera que perdurará hasta bien entrado el siglo XIX. Con la sola diferencia de que Portugal desaparece a partir de la subida al trono de Carlos II, en 1665.

    La reorganización consiste en un cambio de orden, de mayor a menor categoría de los títulos y en que desaparecen los ducados de Atenas y Neopatria, los marquesados de Oristán y Goziano y los condados de Rosellón y Cerdeña, apareciendo en cambio el condado de Absburgo (Habsburgo). Al final de toda la titulación figaran el condado de Barcelona y los señoríos de Vizcaya y de Molina.

    Ni Felipe V, el primer Borbón, ni sus sucesores cambiaron en nada esta Intitulación, pese a que, por el tratado de Utrech (1713), Felipe renuncia tanto a los Estados Patrimoniales de la Casa de Austria como a Nápoles y demás posesiones en Italia de España. Y tampoco Fernando VII cambia lo de las Indias Orientales y Occidentales, Islas y Tierra firme del mar Océano pese a que desde 1824 éstas habían quedado reducidas a Cuba, Puerto Rico y Filipinas.

    Pero todo aquello había quedado impreso en la memoria histórica española.

  • FRAILES CELEBRÓ El X ENCUENTRO POR LA LECTURA

    El X Encuentro Comarcal por la Lectura ha demostrado el amor por las letras en las calles de Frailes, escenario en esta ocasión de la iniciativa impulsada por la Asociación para el Desarrollo Rural de la Sierra Sur (Adsur) bajo el liderazgo del técnico Israel Serrano.

    Los autores protagonistas del décimo encuentro han sido Juanjo Montiel (Alcalá la Real), María Teresa Murcia (Frailes) y Abelardo Olmo (Fuensanta de Martos), quienes han compartido sus obras Cada lunes de aguas, El secreto Calatravo y Enigmas de la Sierra Sur, respectivamente.

    Al encuentro acudieron los clubes de lectura de la comarca y la alcaldesa de Frailes, Encarnación Castro, quien destacó el poder de convocatoria de la propuesta.

    «Unimos lectura, territorio y comunidad para promocionar nuestros municipios y dar a conocer a los autores locales», valora Israel Serrano. «Fue una tarde preciosa, rural, llena de reencuentros, de letras, de aprendizajes y de compartir lo bueno que cada uno tenemos con los demás», abunda el técnico de Adsur.

    El Club de Lectura de Frailes, coordinado por Eva Arenas, se reúne una vez al mes y tiene una dinámica abierta, de manera que cada participante recomienda obras y autores. El club es desde hace tiempo un motor de la cultura en el municipio.

  • RURALIDAD

    RURALIDAD

    El mundo rural es un espacio que se enfrenta, al igual que el mundo urbano, a los rápidos cambios que vive la sociedad contemporánea, que fluye, a expensas de decisiones económicas muy alejadas de su medio, a un ritmo diferente al del medio urbano pero no ajeno a esta nueva revolución en la que estamos inmersos y que nos encamina a una profunda transformación de las formas de producción, económicas, políticas, sociales y culturales.

    Lo rural parece un entorno idílico para comenzar una nueva vida. Estás rodeado de vegetación, cuentas con aire fresco y hay mucho espacio para que los niños puedan jugar en mitad del campo. Sin embargo, también hay inconvenientes.

    Si los servicios son peores que los que disfrutan los urbanitas, si el trato pierde ese sentido humano que hasta ahora era seña de identidad de cualquier pueblo, será el momento de plantearse que la vida en los pueblos ya no tiene mucho sentido y, por tanto, sus gentes se irán marchando hacia los núcleos urbanos. Si esto es así, el espacio perderá todo el sentido, pues el hombre es el elemento estructurante del territorio.

    Procedamos, pues, con cautela, porque, a este paso, tan sólo quedará el territorio, un territorio despoblado o, como mucho, un territorio de residencia temporal.

  • DESCRIPCIÓN DE LA ABADÍA ALCALAÍNA SEGÚN EL ABAD MENDOZA Y GATICA A PETICIÓN DEL GEÓGRAFO TOMÁS LÓPEZ

    Tomás López fue hijo de Bernardo López y de María de Vargas Machuca. Entre 1749 y 1751, el marqués de Villarías, ministro de Estado y de Gracia y Justicia, “le hizo dar estudios” de Matemáticas con el padre Joannes Wendlingen en el Colegio Imperial.

    Tomás López se sirvió de un interrogatorio, acompañado de una carta circular impresa que envió a las autoridades eclesiásticas y civiles para obtener información geográfica e histórica de España. La primera carta circuló hacia 1763.

    A la luz de la información del prólogo del primer tomo de la Geografía histórica de España y de la documentación de la Real Academia de la Historia, se puede afirmar que Tomás López no quería hacer un diccionario geográfico con las respuestas a su interrogatorio, como se venía aceptando por los investigadores desde que lo planteó Gabriel Marcel (1904). Esos materiales estaban destinados a la confección y mejora de los mapas de las provincias, que habría de publicar en el Atlas geográfico de España. Hasta 1788 los había empleado para preparar la Geografía histórica de España. Además, López era consciente de las dificultades que tenía la Academia para sacar a luz su Diccionario geográfico, en el que también colaboró.

    Recogemos la respuesta que da el entonces abad, Lorenzo Mendoza y Gatica:

    Muy señor mío contexto a la de Vuestra Merced de 24 del pasado asegurandole que esta Real Abadía, no es regular sino secular y siempre reservada y provista por S. M. a consulta de la Real Cámara de Castilla a la que yo fuí promovido en abril de 78 de la silla de canónigo lectoral de la Santa Iglesia de Jaén. Ella es vere nullius y esta interfines de estra diócesis en la que siempre han sido provistos sujetos de gran mérito no solo en letras sino en calidad [roto] casa ilustre. El señor Salgado en premio de su gran [roto] siendo ya consejero de Castilla, fue agraciado en ella y [roto] mismo señor Castillo, escritor teólogo, que murió en [roto] año de 17 y fue sucesor del señor don Antonio Pimentel [roto] Ponze de León de la excelentísima casa de Benavente que [roto] inquisidor de la suprema, ascendió a esta Abadía [roto] cédulas de noviembre de 631. Así mismo han obtenido [roto] ta Abadía otros ilustres sujetos habiendo sido [roto] denates de Borja de Mendoza y de la Zerda mis [roto] predecesores más cercanos. Esta misma Abadía fue [roto] erigida por el señor D. Alonso 11 en el año 341 y la [roto] ritualizó el cardenal Albornoz, legado ad latere que [roto] acompañó en sus conquistas. Su Iglesia mayor y Abacial en el Castillo de la Mota de esta su capital en la que sirven: 3 beneficiados propios son rentas pingües cada uno con dos coadjutores para el mayor culto, con capellanas breu dotados para la asistencia y a servicio del coro y horas canónicas, con dos curas para los santos sacramentos y ayuda de Parroquia con la advocación de San Juan, con música ministriles, partiguero y caniculario. Así mismo hay otra parroquia dedicada a Santo Domingo de Silos por haverse conquistado en su día aquel Barrio con dos beneficios propios, sirvientes y capellanes para el coro y divino culto con su a[roto] yuda de parroquia muy frecuentado y asistido. Es igualmente de dicha abadía el lugar del Castillo de Locubin en que [roto] Paroquia con dos Beneficios propios, sirvientes y capellanes, partiguero y caniculario con ministriles de música [roto] La famosa Villa de Priego que comprehende esta Abadia tiene una sola iglesia Parroquial con 4 Beneficios propios y dos coadjutores cada uno con música, capellanes, pertiguero y caniculario y todo para el divino culto y horas [roto] canónicas que diariamente se entonan en su coro, y 3 curas [roto] que administran los Santos Sacramentos y otros dos mas [roto] extensas corgijadas de Almedinilla y Fuente Tójar, a [roto] de la población de Frailes cerca de esta capital [roto] en la que hay curas permanentes para los Santos Sacramentos [roto] entierros de sus fieles, cuyo establecimientos han sido en [roto] tiempo de mi prelacía. Esta es adornada de singulares [folio 3] prerrogativas pues tienen su propio Tribunal Eclesiástico Provisor, fiscal, y notarios mayores y receptores que conocen en primera instancia, siendo como es sufraganea de Toledo y comprehendidas añalejo o Directorio de Rezo , aunque usa de otro propio y peculiar con aprobación del prelado y permiso para su impresión del Señor Comisario General de Cruzadas. Se han celabrado en su territorio tres veces Sínodos Diocesanos y el último aprovado por el Real y Ultimo Consejo de Castilla y sagradas Congregaciones del Concilio. Exercen los abades juristicción omnimoda en clero y pueblo dan dim [roto] sorias para las ordenes de sus subditos que han asistido a los concilios provinciales de Toledo con voz y voto como los demás Obispos Sufraganeos, y así asistieron los muy ilustres señores D. Diego de Avila en el año 565 y el señor D. Andrés de Bobadilla en el año 562 según refiere el Cardenal de Aguirre el colegio de la [roto] de Córdova está sugeto en todas sus causas a los Señores abades por Bulla de Gregorio 13; y por otras anteriores Sixto 4º en el año 477 son jueces conservadores privilegios de la Santa Iglesia de Jaén por otro [roto] están sujetos a esta jurisdicción abacial las iglesias de la Santísima Trinidad en el Pontificado del S[roto] y año de 560, y depositada en el 568 la ju[roto] de la Villa de Noalejo en dichos señores Abades [folio 3] que aun son jueces ordinario y dan la autorizable al párroco que presenta el señor temporal de dicha villa. Todo lo dicho es un compendio tan reducido como exacto y conforme a los documentos existentes en el archivo de esta dignidad Abacial con el uso de Pontificales y demás prerrogativas e insignias episcopales, y facultades de jurisdicción; pero sin la postestad de confirmar y ordenar ni la de consagrar los santos óleos, propia del orden episcopal para cuyo efecto se valen los señores obispos que la executen, siendo dignos dichos señores Abades por sus rentas útiles de 15 mil ducados y demás circunstancias que les asisten de ser obispos in partibus para beneficio de sus súbditos, como así lo es el Abad de [roto] Yldefonso de rentas inferiores y menores privilegios. Con lo dicho satisfago a la de Vd. a quien deseo cono[roto]cer y que Dios dilate su vida muchos años.

    Alcalá la Real Abril, 1º de 1789

    Esteban Lorenzo Mendoza

    Abad Mayor,

    [roto] D. Tomás López

    Ahora unas breves notas sobre el Abad. Don Esteban Lorenzo de Mendoza y Gatica era natural de Jerez de la Frontera, Colegial en el real de Santa Cruz de la Fe y catedrático de la Universidad de Granada, canónigo magistral de Sagrada Teología en la colegial del Sacromonte y después lectoral en la Santa Iglesia de Jaén, y en 1778 fue nombrado abad, juez y examinador sinodal de su obispado. Y Carlos III lo nombra Abad de la abadía alcalaína.

    El año que se firma la carta enviada a Tomás López, el Abad solicita para el convento de Consolación alcalaíno padres más jóvenes a fin de establecer una cátedra de teología. En la proclamación del rey Carlos IV, el abad fue el encargado en el Convento de Consolación de hacer la proclamación del nuevo rey. Muere el abad el día 7 de febrero de 1790, y fue enterrado en el coro de la Iglesia Mayor Abacial. Pero el Abad es conocido por la reedificación del palacio abacial en la Carrera der las Mercedes. Es una reedificación llevada a cabo en 1791 por el abad Don Esteban Lorenzo de Mendoza y Gatica. Desde el punto de vista arquitectó­nico, este palacio se adscribe más a la tendencia barroca que a las normativas arquitectónicas neoclásicas.

    En 1927 el Palacio Abacial pasó a ser propiedad municipal, instalándose en él aulas escolares y otros servicios. La Guerra Civil le causó importantes desperfectos aunque fue nuevamente restaurado para darle nuevos usos. En 1959 fue sede del Centro Oficial de Patronato de Enseñanza Media, que luego sería Instituto de Bachillerato «Alfonso XI». En 1995 el Ayuntamiento y la Consejería de Obras Públicas de la Junta de Andalucía iniciaron su rehabilitación para usos más acordes a la demanda cultural de la ciudad.

    En el interior del Palacio Abacial destaca el patio, con un claustro de tres cuerpos, dos de los cuales forman unas galerías abiertas por unas arcadas que apoyan en doce columnas toscanas superpuestas. Actualmente, es la sede del Museo Arqueológico y permite conocer de forma innova­dora el patrimonio y los vestigios de Alcalá la Real y ofreciendo al visitante una visión global para conocer las singularidades y atrac­tivos de la ciudad y su entorno.