EL CRISTO DE LA SALUD DE ALCALÁ LA REAL

Bellísima e impactante imagen en la que se percibe, a través del crucificado muerto, el verdadero “Señor y Dador de Vida”.

 

Su historia se remonta a mediados del siglo XVII, cuando la ermita de San Blas –construida en el siglo XVI al pie de la tercera muralla de la ciudad fortificada de la Mota- se ve enriquecida con la llegada de un crucificado del taller granadino de los Mora que, bajo el nombre de Cristo de la Salud, suscitará las más intensas y fervorosas devociones.

Devoción que sobrepasa a los hermanos de la Cofradía, que lo había traído, y a los vecinos de su ermita de San Blas hasta alcanzar a todos los vecinos de la nueva Alcalá la Real extendida lejos de sus antiguas murallas.

 

Todos ellos le van a acompañar en su primera salida procesional, el primer domingo de septiembre del año 1751, y en todas las siguientes, celebradas en esa misma fecha hasta hoy. Con la sola excepción de los luctuosos sucesos de los años treinta del siglo XX, en los que fue destruida la imagen, repuesta después por una acertada copia del escultor José Gabriel Martín Simón.

 

También en esos años fue desmantelada la ermita de San Blas y trasladados todos sus enseres a la vecina iglesia de San Juan Bautista, donde el Cristo de la Salud ocupa desde entonces el lugar principal, en el altar mayor.

El año 1949 sale el Cristo por primera vez en Semana Santa, protagonizando un emotivo encuentro con la Virgen de las Angustias, la tarde del Viernes Santo, que se repetirá ya para siempre.

 

A fines de los años ochenta una nueva devoción ha captado el interés de la población alcalaína, centrada en su Cristo de la Salud, el Vía Crucis del miércoles Santo por los arrabales de la Mota, iluminados solo por antorchas portadas por los hermanos de la Cofradía del Santo Cristo de la Salud.

 

A las nueve de la noche en posición horizontal la cruz y a hombros de sus cofrades sale el Cristo de su iglesia de San Juan para recorrer las catorce estaciones de su Vía Crucis –situados en catorce lugares emblemáticos de la antigua ciudad alcalaína-.

 

Toda la población actual esta representada al agruparse los devotos en cada una de las catorce cruces guías de las catorce estaciones: La Cruz de la Cofradía del Cristo de la Salud, la de la Abadía de la Mota, la de la primera Iglesia de Santo Domingo de Silos, la del Convento de San Rafael, resto del antiguo monasterio de la Orden Trinitaria, la de la bandera del Ecce Homo, la de la Iglesia de San Juan, la de la antigua iglesia de la Caridad del Llanillo, la de las Angustias, la de la torre de Consolación, la de San Antón, la de San Marcos, del Salvador, del Ayuntamiento, la de una vivienda particular, y la de la esquina de la iglesia de San Juan; donde antes de terminar el Vía Crucis se reza un décimo quinta estación: la de la Resurrección de nuestro Salvador.