FAMILIA TÓXICA

La familia es algo inherente al ser humano y, por tanto, tiene impacto en nosotros, en nuestra manera de enfrentarnos al mundo y en nuestra manera de entender la vida, siempre. La familia es algo que nos influye, ya sea de manera positiva o negativa. Una familia tóxica es aquella en la que las dinámicas y relaciones entre sus miembros son perjudiciales para la salud mental y emocional.

Puede ser una comunicación poco clara o confusa, donde predomina la hostilidad verbal o incluso la manipulación utilizando la misma estrategia: victimismo y autocompasión, chantajes, extorsión, manipulación más sutil, etc. No elegimos la familia en la que crecemos, pero sí podemos limitar aquellas conductas o comportamientos que nos sean perjudiciales a nivel físico y mental.

Por lo tanto, no participemos en sus provocaciones, que las interacciones sean breves, mostrar indiferencia ante sus demandas exageradas, practicar el desapego, se trata de trabajar en el proceso inverso a la vinculación, liberándonos de aquello que nos hace daño.

Aceptar la realidad es uno de los pasos más difíciles, ya que admitir que no van a cambiar o que no depende de ti ese cambio, es aceptar una realidad que duele. El verlo desde la aceptación nos ayuda a tomar más distancia emocional sobre sus comentarios y conductas hacia nosotros mismos. Puede que el hecho de tomar distancia o desvincularse por completo de la familia sea doloroso y difícil, ya que suelen haber vínculos de dependencia emocional.